Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 25 de enero de 2022
  • Actualizado 09:45

La memoria de la vida

La memoria de la vida

Todos los años, la primera semana de noviembre tiene un sabor a nostalgia y un aire a extrañamiento, pero no llega a tristeza, tal vez se parezca a esa linda idea de saudade de nuestros hermanos brasileños. Es un tiempo que nos llena de recuerdos, de nombres, anécdotas y memorias que nos traen imágenes, comidas, momentos compartidos con nuestros seres queridos, nuestros seres recordados. 

En un sentido, es un tiempo en el que vivimos en el pasado, en los recuerdos, algunos muy cercanos, esa cercanía que no tiene que ver con el espacio o el tiempo, sino más bien con la intensidad vivida. Así recorremos momentos de nuestro pasado que recuerdan nuestro andar en la vida, nuestras compañías, así podemos decir que somos los momentos que recordamos, y los momentos que compartimos, es decir las memorias a las que pertenecemos. 

Esta primera semana de noviembre tuvo una intensidad diferente, los recuerdos dejaron de ser solo la cercanía de nuestros conocidos o de quienes podemos visitar, este año, con todo lo vivido y aprendido desde 2020, hemos habitado y recibido las memorias de muchas más personas y muchos más lugares en nuestras redes sociales digitales, hemos podido acompañar y compartir las diferentes expresiones de recordar a nuestros seres queridos, que desde diferentes experiencias culturales las hemos compartido. 

En estos momentos especiales uno se pregunta, de dónde esta necesidad de recordar; será cierto que uno muere solo cuando lo olvidan y por ello les debemos a nuestros amigos, familiares un día para recordar lo que vivimos, y los recordamos con imágenes, comidas y música, en el fondo recordamos los momentos compartidos, esos momentos que nos pertenecen, esos que nos construyen hoy. 

Esos recuerdos nos hacen presente, nos llevan a lugares y momentos compartidos con otros, nos recuerdan uno de los regalos más maravillosos de la vida, el encuentro con otros, el sabernos acompañados, saber que le pertenecemos a alguien, así como alguien nos pertenece, no como meros objetos; sino como memoria y pasado que nos hace presente y desde donde podemos soñar nuestro futuro. Agradezcamos esos recuerdos, esa memoria; comprometámonos a seguir construyendo memoria, momentos, música, comidas, anécdotas compartidas, comprometámonos con la vida. Un abrazo.

CONSTRUIR COMUNIDAD

LUIS CAMILO KUNSTEK SALINAS

Director de Carrera Comunicación Social UCB San Pablo

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