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  • Diario Digital | martes, 21 de septiembre de 2021
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El género, hijo del patriarcado

El género, hijo del patriarcado

El patriarcado no solo es el responsable de la violencia sexual contra las mujeres y de las muertes masivas de hombres en manos de otros hombres. También es la raíz de la heteronormatividad, la misoginia y la homofobia. Por ende, es el causante de los problemas de género que estamos viviendo a nivel mundial.

El patriarcado tiene sus orígenes en la prehistoria, cuando los humanos descubrieron que los bebés no eran producto de la magia y que, por lo tanto, las mujeres no eran seres divinos. En ese momento, ciertos hombres decidieron apoderarse de la capacidad reproductiva de la mujer, porque la población es el arma que da el poder de formar ejércitos y conquistar nuevos territorios y riquezas. Los hombres más poderosos dominan al resto de la población asignando un estatus social y una jerarquía a cada mujer y hombre por debajo de ellos.

Etimológicamente, patriarcado significa "autoridad del padre". Los hombres predominan en roles de liderazgo en la familia y en lo político y, también, poseen el control de la propiedad. Durante siglos, las mujeres no podían heredar y aún vemos hoy a padres favorecer a sus hijos varones para heredar. Mucha gente todavía cree que los hombres son “naturalmente” más valientes, emprendedores, trabajadores; y que las mujeres son más dulces, tienen “instinto maternal” (carcajada), están hechas para cocinar y servir a los hombres.

Ahora, ¿cuál es la relación entre los estereotipos sexuales y la palabra género? Todo empezó en 1955 cuando el sexólogo John Money decidió establecer una distinción lexical entre el sexo de la persona y los roles sexuales que nos imponen. A esto último lo llamó género. Para Money, los roles de género son “todo aquello que una persona dice o hace para revelarse como poseedor de un estatus de niño o niña, hombre o mujer. Comprende la sexualidad entendida como erotismo.” Y le llamó "identidad de género" al sentimiento que deriva del aprendizaje de estos estereotipos que nos enseñan según nuestro sexo biológico. Por ejemplo, color rosa, maquillaje, falda, madre, enfermera, cabello largo para niñas; y azul, pantalón, trabajos peligrosos y cabello corto para niños.  

En 1966, el bebé David Reimer fue víctima de una mala circuncisión que lo dejó sin pene a los 8 meses. Money convenció a sus padres de convertirlo en niña y lo hizo castrar completamente. Le hizo hacer una vulva y vagina artificiales, lo llenó de hormonas y prescribió actividades sexuales que la familia debió realizar con la “niña”. David tenia un hermano gemelo, Brian. Money los obligaba a desnudarse para hacerles inspecciones genitales y realizar actos sexuales entre ellos, asignando el rol pasivo a David y el activo a su hermano. Money se justificó alegando que “los juegos sexuales en la infancia permiten una identidad de género saludable en la adultez”. Brian desarrolló esquizofrenia en la pubertad y David, al descubrir la verdad, se sometió a tratamiento hormonal y cirugías para revertir todo. En 2002, Brian murió de una sobredosis de medicamentos y David se suicidó en 2004. Hundido en la culpabilidad, su padre también se suicidó un tiempo después.

En su libro Gender Trouble (que ganó el premio a la peor escritura del año 1990), Judith Butler hace una apología a los estereotipos de género y plantea que todo el mundo es fluido y que cada día podemos cambiar de género y de orientación sexual (que ella llama “preferencia sexual”). Butler y sus secuaces identitarios postmodernos llegan incluso a justificar el incesto y la pedofilia. Lo cual no es de sorprenderse, ya que el movimiento postmoderno niega la investigación científica y promueve la transgresión de todos los valores morales y éticos que nos protegen.

La muerte de la “Chica Danesa” en 1931 es uno de los antecedentes más graves de este tipo de ideología y una consecuencia devastadora de la homofobia y de los estereotipos de género sobre un hombre homosexual que no cumplía con los estándares de apariencia y comportamiento esperados para su sexo biológico. Fue una carnicería. Lo castraron e intentaron trasplantarle un útero. Lo mataron.

El patriarcado se transforma. Mientras mujeres y hombres homosexuales luchan por ser aceptados como seres humanos normales, surge esta corriente postmoderna que les hace creer la metafísica de que nacieron en el cuerpo equivocado, y que la solución es mutilarse para corregir sus órganos sexuales y volverse heterosexuales al “cambiar de sexo”. Es horrible.

La propuesta real de solución es que la sociedad deje de ser homofóbica, misógina, heteronormada y generista (estereotipada). Es decir, que deje de ser patriarcal. Que los hombres dejen de ser presionados para ser "masculinos", fuertes, exitosos y dominantes; y que las mujeres dejen de ser odiadas y marginadas si son lesbianas o si no son "femeninas", y que dejen de ser acosadas y sexualizadas por su cuerpo de mujer.

#FOROFEMINISTA

Lucía Azcárraga Seifert

Economista, criminóloga con postgrado en educación. Miembro de WHRC-Bolivia.

[email protected]com

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