Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
  • Actualizado 13:31

La sutileza de los micromachismos

La sutileza de los micromachismos

En este punto de la historia es muy probable que todas y todos hayamos escuchado sobre el machismo y, si no, acá comenzaremos recordando su definición. Así, cuando lo googleamos, lo primero que salta es “Actitud o manera de pensar de quien sostiene que el hombre es por naturaleza superior a la mujer.”

Sabiendo esto, ¿qué son los micromachismos? ¿tan siquiera existe el término?

Pues sí, el término existe, pero es tan ignorado como ignorados son los micromachismos (y el machismo) en el día a día.

Al googlearlo uno se da cuenta que muy poca gente se ha interesado en darle una definición a esta palabra, sin embargo, en Wikipedia encontramos lo siguiente: “Prácticas legitimadas por el entorno social, en contraste con otras formas de violencia machista denunciadas y condenadas habitualmente”. Aparentemente, el término es demasiado nuevo (o feminista) ya que no aparece en la RAE. Aunque esto es bastante discutible, ya que si buscamos otras palabras como “mujer” en la RAE, nos damos sorpresas poco agradables como que “mujer pública” es básicamente sinónimo de prostituta, pero “hombre público” no es sinónimo de prostituto. Algo va mal.

La sociedad y el diccionario de nuestra lengua española no tienen los mismos estándares para los hombres y las mujeres, y eso se está cuestionando más fuerte últimamente. Cada 8 de marzo salen miles y hasta millones de mujeres alrededor del mundo, gritando, cantando, bailando y pintando, para que la sociedad deje de pensar y actuar como que “el hombre es por naturaleza superior a la mujer”.

Y estas “prácticas” no se limitan a un hombre golpeando a una mujer, porque es su esposa, novia o pareja; y considera que ya está “habilitado” para ejercer ese “control físico”. No, no siempre es así, a veces (el machismo) hasta se disfraza de amor y cuidado. Tanto que casi, casi agradecemos la “preocupación”.

“Amor, ya lavé los platos por vos”, “Hija, así no habla una señorita”, “Tienes que aprender a cocinar, eres mujercita”, “Si no bajas de peso, no vas a encontrar marido...”

Todas son frases o acciones hechas con buena intención, pero todas ellas dejan a la mujer en una posición inferior a la del hombre, en desigualdad.

El machismo está tan impregnado en nuestro pensamiento, forma de actuar y ver la vida, que se nos hace difícil razonar por qué a nuestras amigas preguntamos cómo hacen para trabajar y atender la casa, pero jamás se nos ocurre preguntarle esto a uno de nuestros amigos, hasta nos podría parecer ridículo.

Esto es el micromachismo, machismo puro y duro, hombres creyendo que están sobre las mujeres, actuando con superioridad y altanería, actitud que es tranquilamente aceptada por la sociedad, es más, es hasta alentada, porque “así son los hombres” y “así siempre ha sido.”

Pero no tiene por qué seguir siendo así, como decía Virginia Woolf:  “Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre, el doble de su tamaño natural.” Esta es nuestra historia y es bueno conocerla y aceptarla, porque así podemos luchar para cambiarla. Vivimos porque resistimos.

FORO FEMINISTA

Katherine Amistad Villena Posadas

Estudiante de Nutrición y Dietética. Activista Feminista.

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