Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de octubre de 2021
  • Actualizado 17:29

La disputa por el voto evangélico

La disputa por el voto evangélico

Dos partidos políticos se disputan actualmente el voto evangélico conservador: UCS y PDC. 

El candidato a Vicepresidente del primer partido, Humberto Peinado, y el candidato a Presidente por la segunda tienda política, Chi Yung Chung, son pastores evangélicos. Emplean los típicos argumentos que funcionaron en otros países para atraer a este segmento que representa cerca del 20% de la población: “contra la ideología de género”, “en defensa de la vida”, “contra el aborto”, “en defensa de la familia”, “contra los derechos de las personas LGBTT” y “contra el feminismo radical”.

Que esta estrategia no funciona salta a la vista. Cada uno de estos partidos no llega ni al 2% de la intención de voto. Recientemente Víctor Hugo Cárdenas de UCS trató de diferenciarse de Chi Yung Chung. Sostuvo que él apela a los “cristianos demócratas” y que, en cambio, el candidato de origen coreano es apoyado por los “fundamentalistas religiosos”. ¿Por qué estos candidatos no están logrando “despertar” el voto evangélico conservador? Porque los conservadores evangélicos y católicos tienden a apoyar a líderes populistas fuertes y autoritarios, sean estos de derecha como Fujimori, Bolsonaro o Trump, o sean de izquierda como Chávez, Ortega o, incluso, López Obrador.

A estas alturas de la campaña electoral, es poco probable que en el país se active el “voto evangélico conservador” como sucedió en otras partes. Sin embargo, aunque con poco éxito, ingresaron en el debate electoral los “temas valóricos” que tanto benefician a posturas de derecha, y que son muy importantes para los evangélicos y católicos conservadores. Esto quiere decir que las fuerzas democráticas y progresistas en Bolivia deben ingresar en este debate. Se necesita plantear claramente por qué es positivo para la sociedad el reconocimiento de derechos de las diversidades sexuales, la despenalización del aborto y la educación sexual integral desde Primaria. 

No es posible que se dejen estos temas únicamente a los pastores-candidatos evangélicos que difunden posturas no solo conservadoras, sino francamente reaccionarias. En las próximas elecciones, la disputa por los derechos sexuales y los derechos reproductivos será cada vez más relevante en el debate político. Que así sea.

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