Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de junio de 2022
  • Actualizado 13:14

Abuso sexual y conservadurismo

Abuso sexual y conservadurismo

Proposición 1: El abuso sexual es un ejercicio de poder. Donde se produce concentración de poder hay mayor propensión a la violencia sexual.

Proposición 2: El conservadurismo religioso legitima la concentración de poder. En la tradición cristiana conservadora se habla del hombre como “cabeza” de la mujer. La “jerarquía religiosa” representa la autoridad de Cristo en la Iglesia; por tanto, se le debe obediencia.

Proposición 3: El conservadurismo religioso promueve relaciones asimétricas signadas por todo tipo de violencia. Incluida la violencia sexual.

Proposición 4: La pederastia en la Iglesia católica. La violencia sexual ejercida por pastores de la Convención Bautista del Sur de EEUU; los abusos del padre Masiel, fundador de los Legionarios de Cristo contra jóvenes seminaristas; las sistemáticas violaciones del “apóstol” Naasón Joaquín García, líder de la iglesia evangélica “La Luz del Mundo”, quien fue condenado a 16 años de cárcel en EEUU; … son ejemplos de la retroalimentación entre conservadurismo religioso, relaciones jerárquicas y abusos sexuales.

Proposición 5: En estos espacios religiosos jerárquicos se tiende a encubrir a los abusadores que ejercen el poder patriarcal en las familias y en las iglesias.

Proposición 6: El conservadurismo religioso busca imponer su modelo jerárquico y violento al conjunto de la sociedad. Su agenda política incluye la limitación de derechos de las mujeres, de los niños, niñas y adolescentes y de las diversidades sexuales. Para tal fin se alía con expresiones políticas de ultra derecha. Donde se imponen estos actores político – religiosos surgen regímenes autoritarios. 

Proposición 7: En la crisis política de 2019 y durante el gobierno de transición de Jeanine Áñez se han visto en Bolivia las nefastas consecuencias de esta alianza entre conservadurismo religioso y extrema derecha.

Proposición 8: Es necesario promover en nuestro país una cultura política democrática e igualitaria para prevenir tanto la violencia sexual como la influencia política del conservadurismo religioso y de la extrema derecha. Se necesita impulsar un cuerpo legislativo y políticas públicas basadas en una ética laica de los derechos humanos, del respeto a la diversidad y de genuinos procesos de inclusión.

UN POCO DE SAL

JULIO CÓRDOVA VILLAZÓN

Sociólogo

[email protected] 

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad