Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
  • Actualizado 02:26

Tareas de campaña

Tareas de campaña

Una vez que los partidos habilitados para las elecciones generales del mes de mayo han pasado —con más o menos dificultades— buena parte del escrutinio que por ley realiza el Tribunal Supremo Electoral (TSE), en adelante, no les queda otra que cumplir rigurosamente las tareas propias de una campaña, si quieren ser beneficiados con la simpatía de las y los electores; los que a su vez deben encontrar en candidatas/os a las personas que interpretan sus necesidades y llenan sus expectativas.

Los partidos y frentes políticos tendrán que hacer conocer su programa de gobierno, desmenuzando una a una sus propuestas para la solución de los problemas que atingen a la población y que requieren de urgente solución.

Es necesario que lo hagan de forma clara y muy concisa, de tal manera que sea comprensible para cualquier persona de a pie, incluidos niños y niñas. Para este fin, podrían usar el método de lectura fácil recomendado por la ONU, en lugar de esos discursos y textos con frases rebuscadas y aburridos.

Evitar ocuparse de sus contrincantes, de lo que hacen o dejan de hacer; el tiempo que les queda para desarrollar sus propias tareas es tan corto que si lo dedican a mirar al otro, significará que no es mucho lo que tienen para ofrecer.  Estimo que después de la amarga experiencia de soportar durante 14 años a un gobierno vendedor de ilusiones, un baño de realidad nos servirá de antídoto contra la influencia de “hablabonitos”.

En esta etapa, tampoco debían dedicarse a remover resentimientos, odio y toda la basura que aún queda del pasado inmediato, ya llegará el momento en que se exija que los y las que abusaron del poder y los bienes del Estado, rindan cuentas ante la sociedad y la Justicia. Se debe dejar de señalar enemigos internos y externos y marchar con paso firme y armas nobles  a la búsqueda de votos. 

El espacio que por Ley tendrán cada frente o partido político en los diferentes medios de comunicación, no puede ser usado en otra cosa que la difusión de sus planes de gobierno, tomando en cuenta toda la diversidad de electores/as. 

Finalmente, los recursos económicos otorgados por el TSE u otras fuentes, deben ser utilizados en fortalecer la consciencia ciudadana e impulsar a su participación responsable en lugar de ser gastados en dádivas que ofenden la dignidad humana. 

Que empiece una nueva etapa en el aprendizaje democrático.