Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
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Soberano desprecio a la inteligencia de un pueblo

Soberano desprecio a la inteligencia de un pueblo

Dicen que en política todo vale, algo a lo que nos resistimos a aceptar como sentencia válida por cuanto consideramos que en toda actividad humana existen límites que no debían ser traspasados, ya que entre las personas lo primero que debe primar es el respeto y la consideración mutua, independientemente de la condición económica, estatus social, nivel de instrucción, ideología, religión, género u origen étnico. Los más llamados a cumplir esas mínimas exigencias son los y las políticos/as, personas que por decisión propia se encuentran vinculados a la actividad pública cobijados bajo una organización política con el fin de obtener el favor ciudadano para acceder al poder, en teoría, pensando en el bien común, así sea desde la óptica particular de su partido. Esta característica marca la diferencia entre organización política y organización delincuencial que lo que busca es el máximo beneficio sin importar los medios, menos el costo de vidas que pueda suponer.

En los más de 15 años que transcurren, bolivianos y bolivianas somos testigos o víctimas del uso desmedido de la mentira como mecanismo de comunicación con la población de los líderes y las bases del Movimiento Al Socialismo, quienes, dejando de lado las básicas reglas de respeto a la ciudadanía, se han dado a la tarea de verter, muy sueltos de cuerpo, una serie de mentiras a cual más peligrosas para la seguridad y la salud física y mental de las personas que tienen la desdicha de escucharlas. Como ejemplos tenemos los mensajes del jefe máximo Evo Morales negando la existencia del COVID-19, porque el virus sería un invento de “golpistas” y el imperio; que tiene pruebas fehacientes de que la pandemia fue extendida al Trópico de Cochabamba mediante un servicio de catering; que son los militares y policías que introdujeron el contagio porque tienen la misión de aniquilar a los cocaleros o que la Presidenta y su equipo se trasladaron más de 20 veces a Brasil. Estas afirmaciones sin fundamento ni respaldo probatorio alguno, son a su vez recreadas y multiplicadas por sus seguidores/as, al extremo de oponerse a la acción del personal de salud o pretender linchar a periodistas, acusándoles de difundir noticias sobre el virus.

No obstante conocer la mitomanía del líder del MAS, no deja a preocupar el soberano desprecio que este tiene por la inteligencia de todo el pueblo boliviano, desprecio que lo difunde desde la comodidad de su mansión en Buenos Aires muy bien protegido del COVID-19, así como de la acción de la justicia por los ilícitos cometidos en su larga permanencia en la presidencia del país.