Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
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Señales preocupantes

Señales preocupantes

Desde el día que la población se movilizó, denunciando el fraude electoral propiciado por el Movimiento Al Socialismo, las bases del partido han decidido  prescindir de la Policía o cualquier fuerza del orden en todo el Trópico de Cochabamba con la firme convicción de que todo él es de su propiedad y son los únicos que pueden decidir sobre la vida de sus habitantes y el uso de las inmensas extensiones de tierra, bosques y ríos. Consideran que al tener a su disposición carreteras que les vinculan con oriente y occidente,  un aeropuerto internacional en el que pueden aterrizar los aviones que estiman necesarios y una fábrica de fertilizantes útiles para múltiples usos, no necesitan de autoridades del Estado, sino de aquellas que ellos designen y respondan a los intereses de la poderosa dirigencia de las Seis Federaciones. En síntesis,  lo que supone en los hechos es una declaratoria de  “territorio libre” al trópico de las provincias Chapare, Carrasco y Tiraque. Entre tanto, se van cometiendo crímenes aberrantes como el tormento al que fueron sometidos dos jóvenes acusados de robo, acto cruel por el que perdió la vida uno de ellos y, hasta donde se sabe, no existe ningún aprehendido, con probabilidad de quedar en la impunidad como tantos casos de feminicidio, violación sexual, trata de mujeres y niñas y otros, especialmente si son cometidos por algún allegado a la poderosa dirigencia sindical.

Esta actitud adoptada por un sector, que indudablemente tiene gran influencia en las actividades políticas y la economía formal e informal del país, debe preocuparnos a quienes aspiramos vivir en un país libre, democrático, seguro y socialmente cohesionado, independientemente de las diferencias políticas que son saludables. Debe preocuparnos por los ejemplos de terror que tenemos en  Colombia, México, Honduras, Brasil y otros en los que bandas del narcotráfico y los paramilitares han hecho suyos territorios a los que el Estado no puede ingresar sin riesgo de ocasionar baños de sangre de gente inocente que vive y vivió siempre en la zona y su situación es de rehén de las hordas delincuenciales.

En el trópico de Cochabamba,  hay gente dedicada a la fruticultura, la actividad piscícola, la floristería, hotelería  y otras, pero cuando los dirigentes deciden, deben salir a marchar, bloquear  y  arriesgar su vida abandonando a su familia y trabajo: son rehenes. 

Resulta imperioso se restablezca la institucionalidad democrática en todo el territorio nacional, es tiempo de avanzar en la profundización de institucionalidad democrática y el respeto de los derechos humanos para todos/as.