Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 18 de mayo de 2022
  • Actualizado 22:47

¿Qué pasa con la Universidad?

¿Qué pasa con la Universidad?

De manera recurrente salen a la luz pública denuncias de estudiantes de sexo femenino contra docentes de las distintas universidades sobre violencia de género en todas sus expresiones, sin que se conozca de un solo caso en el que las autoridades hubieran tomado medidas drásticas para sancionar las conductas impropias de los docentes señalados por las víctimas.

La última denuncia pública de la estudiante de la UMSS en la que se indica haber sido objeto de violencia psicológica de parte de un docente, denuncia que respalda con videos que darían cuenta de los abusos cometidos también contra otras alumnas como trato discriminatorio, violencia psicológica y acoso sexual generándoles estados de vulnerabilidad por los que no se atreverían a denunciar porque, además, tienen certeza de que sus quejas no serán atendidas ni merecerán un trato adecuado.

Apena y avergüenza que una Casa Superior de Estudios con el prestigio de la UMSS sea permisiva e indolente ante conductas reprochables de docentes, alumnos y personal administrativo los que ignorando normas básicas de respeto humano dan rienda suelta a su machismo. Las autoridades, hoy como antes, están enfrascadas en hacer amarres con líderes de cada uno de los gremios para tener una gestión sin sobresaltos y hacer cálculos para su posible reelección. Para nada les preocupa que con cada denuncia, sea esta verdadera o falsa, lo que se pone en entredicho es el honor y dignidad, no solo de los presuntos perpetradores, sino de todos los docentes, aunque no sean todos los que cometen conductas impropias en sus relaciones con las y los estudiantes.

La gran interrogante frente a las denuncias que se repiten una y otra vez es ¿qué espera la Universidad para que en el marco de la autonomía adecúe sus reglamentos a la Constitución Política del Estado, la Ley 348, la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer y la Convención de Belén do Para y otros? ¿Por qué no se dota de un mecanismo idóneo independiente y respetable con su respectivo protocolo para recibir denuncias de ilícitos como acoso sexual u otras conductas abusivas que se dan  en las relaciones entre docentes y estudiantes? ¿No considera que es momento de combatir toda expresión machista y dar señales claras a la sociedad de que es posible transformar las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres? Ya es hora que la Universidad enfrente el desafío de ser un ejemplo de justicia e igualdad para la sociedad. 

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada, feminista, defensora de DDHH

julietamontañ[email protected]

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