Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 21 de enero de 2022
  • Actualizado 20:18

Marchar sobre Sucre

Marchar sobre Sucre

Después de una muy bien armada marcha de funcionarios públicos obligados a cumplir con sus deberes establecidos en el anticonstitucional Estatuto del MAS, el jefe vitalicio Evo Morales se siente fortalecido, mucho más al comprobar la respuesta disciplinada de todos los que le deben el favor de ser parte de la nueva élite económica del país por las facilidades obtenidas en su paso por la administración pública o la concesión de obras del Estado con sobreprecio, algunas de muy baja calidad y otras inexistentes.

El entusiasmo del jefazo y sus acólitos llega a tal nivel que se sienten estar preparados para arrasar con cuanta persona u organización se atreva a oponerse a su omnipotente voluntad y con organizar marchas sobre territorios, cuyas autoridades no responden a sus exigencias. En este sentido, con claridad y firmeza el señor Huarachi, representante de la COB, amenazó con marchar sobre Santa Cruz y tomar las fábricas e industrias; exabrupto que provocó el repudio lógico de autoridades y ciudadanía del departamento aludido y de otros del país, tanto que su partido se vio obligado a tomar distancia.

Sin embargo, de lo que ya no puede dar marcha atrás el MAS ni el gobierno es de lo dicho por Evo Morales: “Cuidado que la marcha sea hacia Sucre para que se haga Justicia”, una amenaza que entre muchas otras debía llenar de vergüenza al país y el propio Gobierno, porque resulta inadmisible que alguien que ejerció la Presidencia del Estado durante 14 años, desconozca el principio básico de la democracia como es la independencia de poderes y se dirija a su pueblo con amenazas propias de jefes de pandilla.    

Por la información que tenemos, una mayoría de jueces de instancia de la ciudad de Sucre son profesionales que cuidan mucho la dignidad del cargo, y en lo posible ajustan sus decisiones a lo que mandan las leyes sin dejarse tentar por el dinero ni intimidar por el poder, lo que en medio de tanta corrupción y descrédito de la justicia debía ser digno de reconocimiento y respeto, pero vemos que no ser compositores de partituras terapéuticas en forma de sentencias para curar el ego herido del Sr. Morales, les hace proclives a ver ocupada su ciudad y agredidos e insultados por turbas de alcoholizados/as.

Pero, no nos equivoquemos, desde luego que esas amenazas no alcanzan a los jerarcas del Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional o la  incondicional Fiscalía General del Estado, de lo que se trata es de intimidar y en lo posible escarmentar a autoridades judiciales que no claudican ante el poder político y a la ciudad que los cobija.

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada, feminista, defensora de DD.HH

julietamontañ[email protected]

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