Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 28 de noviembre de 2021
  • Actualizado 10:21

Estado indolente

Estado indolente

Los acontecimientos que suceden en el país y la actitud de las autoridades del gobierno son señales de que nos encontramos ante una administración gubernamental que no tiene experiencia en el manejo de asuntos de Estado ni interés por encarar oportunamente los conflictos económicos, sociales y políticos. Ha transcurrido un año desde la posesión del Sr. Arce Catacora como Presidente y la población no ha visto aún cambio alguno en la tendencia prebendalista que caracterizó al MAS en la gestión de Evo Morales. No existe voluntad de dotarse de profesionales calificados para que los nuevos burócratas incorporados solo por su militancia adquieran conocimientos, así sea de manera indirecta, y ofrezcan un servicio medianamente eficiente a la población que los sostiene con sus impuestos.

Hechos como la aprobación de leyes sin el rigor técnico ni la observancia de los principios y valores contenidos en la Constitución Política del Estado Plurinacional, provoca reacciones de vehemente rechazo  de una buena parte de la sociedad que se siente vulnerable frente a una actitud soberbia de legisladores que no difunden los proyectos de ley para que la población se pronuncie observando, aportando, aprobando o rechazándolos. El uso irracional del rodillo parlamentario les priva a diputados/as y senadores la posibilidad de enriquecer el proyecto, intercambiar conocimientos, aprender unos de otros y, sobre todo, garantizar seguridad jurídica, ganar legitimidad y respeto de la gente.   

La vergonzosa acción política del partido de gobierno de torcer la consciencia de legisladores de partidos de la oposición fomentando el transfugio con el solo objetivo antidemocrático de evitar la labor fiscalizadora del Órgano Legislativo y su intención de aprobar leyes sin acuerdos con otras  fuerzas políticas que representan el sentir de una parte del electorado, degrada aún más la política y al sistema democrático. Y, mientras todo el aparato estatal se halla enfrascado en pulsetas absurdas, los conflictos que afectan de manera dramática la vida de mujeres, niñas, niños, personas con enfermedades graves o con discapacidad se agudizan sin que las autoridades favorecidas con el voto popular den señales de combatir efectivamente la pobreza, la violencia feminicida, infanticida, la trata de mujeres, niñas y niños, así como otros  dramas que causan luto y sufrimiento a los hogares bolivianos.

Es momento de que el Presidente y su equipo se empeñen en transformar este Estado indolente por uno con capacidad de devolverle al pueblo la confianza en la política y la democracia como vías idóneas para la solución de sus problemas.

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada, feminista, defensora de DD.HH

julietamontañ[email protected]

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