Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 10:20

Derechos Humanos traicionados

Derechos Humanos traicionados

Un paso histórico para la humanidad fue el que dieron los 50 países que tomaron la decisión de crear un organismo supranacional, después de evaluar los daños infligidos por las dos guerras mundiales, cuyos resultados fueron la pérdida de millones de vidas y la destrucción  pueblos y ciudades, desgracias motivadas por la ambición, el odio y el desprecio a otros seres humanos.
La Carta de las Naciones Unidas reafirmó la fe en los derechos fundamentales del hombre, en 1a dignidad y el valor de la persona humana, la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, y asumió la responsabilidad de “promover el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, así como el reconocimiento de la interdependencia de los pueblos del mundo”. Más tarde, la Declaración Universal de Derechos Humanos  que reconoce los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales para toda la humanidad.
Pero, no obstante el solemne compromiso asumido por los Estados y el tiempo transcurrido, constatamos que es muy poco lo se ha avanzado por cuanto las ambiciones de grupos, el odio y el desprecio al otro determinan que cada vez que se avanza un poco aparecen obstáculos que amenazan con hacer retroceder a la humanidad en ese ideal de justicia, paz y respeto a la dignidad humana que se propuso a tiempo de celebrar el fin de la ignominiosa segunda guerra mundial.
Los organismos creados para su promoción y defensa a nivel internacional, van perdiendo credibilidad y confianza por la acción de malos burócratas que no entienden el sentido profundo que encierra las palabras Derechos y Dignidad Humana para todas las personas que habitan la Tierra sin discriminación alguna. Con pesar, comprobamos que para muchos ocupar esos puestos o decirse defensores de derechos humanos solo  son credenciales para elevar su estatus social y por no perderlo pueden cohonestar con regímenes violadores de derechos humanos y corruptos.
En nuestro país, el Defensor del Pueblo, mecanismo creado para la defensa de los Derechos Humanos, ha perdido la razón y fines de su existencia al ponerse al servicio de un partido político y un gobierno autoritario que pisó y pasó sobre la Constitución Política del Estado y los tratados de Derechos Humanos al constituirse en agencia partidaria dedicada a defender todos los desmanes de su militancia por muy aberrantes y atentatorias a la vida, a la salud y la seguridad de la población que estas sean. Es así que internacionalmente e internamente los Derechos Humanos son traicionados-


JULIETA MONTAÑO S.
Abogada y directora de la OJM
julietamontañ[email protected]