Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
  • Actualizado 03:27

Democracia y DDHH en vilo

Democracia y DDHH en vilo

Pocas horas duró la alegría del pueblo boliviano que creyó haber reconquistado la democracia y que empezaría un nuevo ciclo de fortalecimiento de sus instituciones, el respeto a la Constitución y los Derechos Humanos. La gente dio señales claras de su voluntad de actora consciente de sus actos y no una masa a la que los caudillos hablan bonito puedan embaucar.

Si bien se sabía que los allegados a Evo Morales no dejarían, así por así, el manantial de riqueza personal en la que convirtieron  las arcas del Estado —además de los ingresos reportados por  sus vínculos directos e indirectos con grupos de poder delincuencial—, lo que no se dimensionó fue su capacidad de poner en acción a sus bases preparadas pacientemente en Cuba, Venezuela y Colombia para acciones guerrilleras urbanas y rurales; jóvenes hombres y mujeres que eran trasladados por etapas, de acuerdo a sus potencialidades y mentalizados en  el odio, el desprecio por la vida del otro, la idea de que el fin justifica los medios y el “ahora nos toca”.

La euforia y la decisión con la que jóvenes y algunos/as  no tan jóvenes, encabezaban la movilización para exigir el retorno de Morales bajo el grito de “ahora si, guerra civil, guerra civil”,  destruían bienes públicos y privados y se confrontaban con las fuerzas del orden, ha tenido que ser vivido como el examen de grado rendido bajo la mirada de sus instructores, a algunos de los cuales ya tiene identificados la Policía.

En la vereda del frente, aunque en menor número, también hubo gente violenta dispuesta  a aniquilar a los que consideraban “enemigos” interpelándoles con expresiones denigrantes y groseras que sirvieron muy bien para victimizar a los masistas y potenciarles.  La solución lograda por la vía parlamentaria es —sin duda—, lo mejor que le pudo suceder a Bolivia y dice mucho de la capacidad que se tiene para resolver los problemas antes de caer en el precipicio; eso, cuando queremos.

Sin embargo, en los últimos días, las fuerzas antidemocráticas, reforzadas por erráticas visitas de gente que busca instrumentalizar los Derechos Humanos con fines político - partidarios, vuelven al ataque con provocaciones, como pretender la aprobación de un ridículo y pésimamente redactado proyecto titulado Ley de Garantías Constitucionales, amenazando a la presidenta constitucional con procesos si se niega a promulgar. 

En los hechos lo que buscan es mantener a la democracia y los DDHH en vilo para que los negocios de sus jefes continúen viento en popa. La unidad de las y los bolivianos es el desafío impostergable si queremos vivir en democracia.