Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de noviembre de 2019
  • Actualizado 03:01

Decisiones equivocadas

Decisiones equivocadas

Los acontecimientos que suceden en el país desde que surgió la sospecha de fraude electoral para mantener en el poder al presidente Evo Morales y la respuesta oficial, nos hacen ver que no hay barreras que frenen a quienes se hallan engolosinados con el poder; pierden la cordura tan necesaria para hacer frente a la protesta social por muy grande que esta sea. Por la manera pacífica como se iniciaron las acciones de protesta, más parecía que la gente se había tomado unos días de vacación y aprovechaba para encontrarse con sus vecinos, componer estribillos jocosos y ruidosamente dirigirlos contra el partido gobernante y el presidente. Los objetos utilizados para los bloqueos, tal como reconoció el mismo Evo Morales, causaban gracia, tanto que él señaló que podría enseñarles a hacer bloqueos de verdad. Pero, no obstante esta forma original adoptada por los y las jóvenes y la ciudadanía en general para mostrar su desacuerdo con el gobierno, lo que hizo fue despertar la rabia de los burócratas del oficialismo que sintieron humillado su ego por la forma relajada de la protesta que pedía respeto al voto para luego pasar a demandar elecciones libres y transparentes, la renuncia de los vocales del TSE, de los tribunales departamentales y la designación de un tribunal compuesto por gente idónea profesional y éticamente.

La respuesta del oficialismo fue exacerbar la ira de su gente con un discurso victimista y cargado de mentiras hasta lograr el enfrentamiento con el lamentable resultado de dos muertos en Montero. Este trágico suceso transformó la consigna inicial en pedido de renuncia del presidente, sin importar los resultados de la auditoría de la OEA (el TSE ya había mandado al tacho su opinión cuando proclamó oficialmente ganador en primera vuelta a Evo Morales). Decisión adoptada en sendos cabildos en los que, como nunca antes, se vio la unidad de la ciudadanía independientemente de colores políticos o diferencias generacionales. Empero, una pacífica acción ciudadana dio paso a que el gobierno eche mano del recurso perverso y retorcido de inyectar odio y rencor en su masa de seguidores para que se enfrenten con violencia a los supuestos enemigos del proceso de cambio y de los indígenas, logrando una vez más que se derrame sangre, con saldo fatal de un joven muerto y más de 80 heridos en Cochabamba. Repasando una a una las medidas del gobierno concluimos que ninguna esta pensada en el bien común sino en el beneficio de su parcialidad lo que se causa deterioro de su imagen internacional, el incremento del rechazo interno y una peligrosa polarización de la que nadie saldrá vencedor. Decisiones todas equivocadas.