Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 29 de noviembre de 2022
  • Actualizado 21:06

Culpables por inacción

Culpables por inacción

En criterio de los impolutos exministros, ministros actuales, diputados y senadores dirigidos por Evo Morales, la responsabilidad de toda la podredumbre en la que se encuentra envuelta Bolivia es del breve período de gobierno de Jeanine Áñez a la que tienen privada de sus derechos y se le culpa de todos los males que nos afectan y avergüenzan a los bolivianos. Infructuosamente intentan borrar de la memoria colectiva que Bolivia fue desbancada de sus recursos económicos por gente angurrienta de dinero fácil y poder que se encaramó en la administración pública.  Utilizaron todos los mecanismos imaginables para apropiarse de ingentes recursos del Estado, crearon empresas improductivas con inversiones multimillonarias, contrataron obras con sobreprecios que rayan en la obscenidad y con utilidad relativa, entregaron nuestros recursos naturales a grandes transnacionales que destruyen el hábitat de indígenas, la flora y fauna. Para garantizar la efectividad de estos sus negocios, los altos jerarcas del Estado tuvieron la previsión de acomodar en los puestos clave a gente sin méritos profesionales, intelectuales, mucho menos éticos; asegurándose así de una lealtad canina.

 Hoy no existe una institución pública en el país sobre la que no pesen gravísimas denuncias de corrupción, de abuso de poder, graves violaciones a los DDHH e ineficiencia funcionaria, denuncias a las que se descalifica con el desgastado cliché de “ataques de la derecha, del imperio, los racistas” y otros, o se pone en acción de manera indisimulada la persecución judicial contra quienes se atreven a señalar a los autores de ilícitos.

Pero, debemos reconocer que todos los delitos y abusos que se cometen desde las esferas del Gobierno no serían posibles sin la complicidad abierta o solapada de una buena parte de la población que cada día da señales de pérdida de capacidad de indignación y de expresión de reproche, al punto de aceptar como fatalidad la imposibilidad de reconducción de la política y el respeto a las leyes. Entre tanto, los informes de organismos internacionales, investigaciones de prensa y denuncias de aberrantes prácticas en el ejercicio de poder, al Gobierno le tienen sin cuidado; al contrario, cada día da señales de mayor empoderamiento, al extremo de hacer ostentación de irrespeto a la opinión de la comunidad internacional y de sus simpatías crecientes con personajes políticos con amplio prontuario delictivo y gobiernos autoritarios, corruptos, genocidas y negadores de los DDHH por el solo hecho de ser ideológicamente afines.

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada, feminista, defensora de DDHH

julietamontañ[email protected]

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