Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de septiembre de 2020
  • Actualizado 14:31

COVID -19 y violencia contra las mujeres y la niñez

COVID -19 y violencia contra las mujeres y la niñez

La pandemia que recorre por todo el planeta dejando dolor y luto en millones de familias, llegó a nuestro país y nos encontró totalmente desprotegidos y en muy poco tiempo hizo sentir todo su rigor colapsando el débil sistema de salud, las morgues y los cementerios, cubriéndonos con manto de desasosiego, angustia, rabia e impotencia que no sabemos hacia dónde ni contra quién dirigirlas. 

Es posible que el cuadro pudiera ser peor si las medidas de confinamiento, higiene, distanciamiento social y otros no hubieran sido cumplidas, al menos por ese porcentaje mínimo de personas que respetamos la vida y la salud nuestra y de otros, sean estos familiares, amistades o simplemente personas que encontramos en la calle u otro espacio público. 

Para desdicha nuestra, el peligro dista mucho de desaparecer o al menos aminorar, así que tendremos que seguir tomando las precauciones que aconsejan las autoridades como no salir de casa, no recibir visitas, en lo posible ni de familiares, porque cualquiera podría ser portadora del virus.

Esta nueva realidad que enfrentamos como sociedad, para muchas mujeres, niñas y niños se agrava exponencialmente por cuanto la situación de violencia, allí donde siempre hubo, se ha agravado y donde no había, empezó a manifestarse convirtiendo los hogares en verdaderos espacios de tortura física y/o psicológica. Tanto así que, pese a las dificultades de comunicación personal impuestas por la pandemia, las denuncias por violencia machista van en aumento y, si en tiempos normales era difícil para las mujeres, niñas y niños conseguir la activación oportuna de los mecanismos de prevención y protección, hoy resulta casi imposible; por un lado, porque las víctimas no tienen otra opción que compartir el espacio con sus agresores; limitadas en su capacidad de movimiento y contacto con parientes, amigos o instituciones para que les ayuden y, por otro, porque la disyuntiva es salir en busca de ayuda y contagiarse del COVID-19 o permanecer soportando silenciosamente la violencia.

No hay semana que no se reporten dramáticos hechos de violencia contra mujeres, niñas o niños, víctimas que pasan a ser parte de las estadísticas, y si no han muerto,  quedan sin oportunidades de superar el dolor de las heridas marcadas por el abuso. Nada, absolutamente nada, justifica la violencia contra personas que se hallan en situación de desventaja y si bien las condiciones generadas por la pandemia han agravado la situación de riesgo, corresponde a las autoridades encarar con mayor decisión el problema y dejar de ser cómplices activos o pasivos de los atropellos que sufren las mujeres y la niñez.


JULIETA MONTAÑO S.

Abogada y directora de la OJM

julietamontañ[email protected]