Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
  • Actualizado 18:41

Conflictos evitables

Conflictos evitables

La sociedad boliviana se crispa más conforme pasan los días al extremo de, en muchos casos, perder los mínimos límites de la legalidad y las reglas de convivencia armoniosa. Todos los días amanecemos con noticias de nuevos conflictos, casi todos generados por las autoridades del Gobierno central que no obstante tener la obligación de garantizar la seguridad y la convivencia pacífica son las primeras en crear problemas. 

A pesar del tiempo que lleva como presidente Luis Arce Catacora, este no termina de enterarse que es la primera autoridad de Bolivia, que su rol es administrar el Estado en beneficio de toda la población y que ya acabó su reñida campaña electoral.

Los problemas que intranquilizan a la población y sirven de distractivos para las autoridades, entre otros, son: la absurda y ridícula persecución judicial por causas políticas a autoridades elegidas por voto popular que no son masistas y a cuanto opositor encuentra a su paso, comprometiendo para ello la independencia, dignidad y credibilidad de todo el Sistema de Justicia (jueces, fiscales, policías y abogados del Estado) al ponerlo al servicio del MAS y satisfacer a su jefe que actúa como niño malcriado y caprichoso que no se resigna a haber perdido su juguete preferido que tantos placeres le hacía sentir y al que en un ataque de susto y rabieta abandonó sin prever que otra persona lo tomaría. 

De la manera más infame, ilegal y abusiva mantiene en prisión a  la ex presidenta Constitucional Jeanine Áñez, multiplicándole procesos penales usando casi todos los tipos penales contenidos en el Código y el resultado es que cuanto más la maltratan, más desprecio a la gestión masista y sus líderes generan; que ese patrón de uso de la justicia penal con fines políticos, tal como lo hacen sus amigos Ortega y Maduro, está tan desgastado que lejos de darles réditos les produce desprecio y repugnancia social

El Gobierno con mucho empeño se abre un frente de conflicto con los cocaleros de los Yungas, aplicando su estratega divisionista sin pensar que podía salir mal parado por la firme resistencia del sector que no milita en el MAS.

Finalmente, como quien siente escozor incontrolable en su sarna, abusando de su mayoría parlamentaria pretenden aprobar un esperpento de ley contraria a la Constitución Política del Estado, los tratados y estándares internacionales de protección de los DD.HH y, como no podía ser de otra manera, el rechazo de la gente es rotundo. 

Todos estos conflicto son absolutamente evitables, pero parece que el presidente Arce no es consciente de lo que pierde o está desesperado por dejar la Presidencia y, como tampoco tiene agallas para hacerlo prefiere indirectamente decir ¡bótenme por favor!

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada, feminista, defensora de DD.HH

julietamontañ[email protected]

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