Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 02 de julio de 2022
  • Actualizado 22:28

Bolivia y la agenda 2030

Bolivia y la agenda 2030

El año 2015, los países miembros de la ONU aprobaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169 metas trazadas para su cumplimiento. Estos objetivos más conocidos como la Agenda 2030 comprometen a los Estados a atender de manera integral los aspectos económicos, sociales, políticos y ambientales del mundo, toda vez que la demora en la solución oportuna de los problemas pone en peligro la existencia misma de la humanidad.

Han transcurrido casi siete años desde su aprobación y nos encontramos ante un panorama poco esperanzador. Para empezar, la difusión de los ODS en los países es tan pobre, por ejemplo, en Bolivia puedo asegurar que ni el 10% de autoridades y funcionarios del Estado conocen el contenido de cada uno de ellos y menos son considerados en el momento de planificar. Si bien es posible que un Estado no atienda de la misma manera los 17 ODS, tiene la obligación de al menos empeñarse en el cumplimiento de algunos de ellos.

En el caso boliviano, por el bien del país, de la población actual y las futuras generaciones, sin negar la importancia de los 17 ODS, en el marco de nuestras reales posibilidades, no podemos dejar de atender ¡ya! los objetivos: 5º referido a la igualdad de género, 6º sobre agua limpia y saneamiento, 8º trabajo decente, 10º reducción de las desigualdades, 12º producción y consumo responsable, 13º acción sobre el clima, 15º vida de ecosistemas terrestres y 16º paz, justicia e instituciones sólidas.

El primer paso para mostrar la sincera voluntad de cumplimiento de obligaciones debiera ser el 16º, es decir, generar un ambiente de paz, comprensión y respeto a los DDHH garantizando a toda la población el acceso a una justicia proba, oportuna, ética e independiente y fortaleciendo todas y cada una de las instituciones a través de mecanismos de selección de acuerdo a las leyes y libres de manoseo político. Avanzar en el cumplimiento de este y todos los demás objetivos demanda de la acción conjunta de agentes estatales, empresarios privados, instituciones de la sociedad civil, organizaciones sociales y políticas.

No podemos mantenernos pasivos ante la inhumanidad de la justicia, la impunidad de la corrupción, la degradación extrema del ecosistema mediante la contaminación de fuentes subterráneas, lagos y ríos, destrucción de bosques; el lamentable rezago de la educación en todos sus niveles, el crecimiento de la economía informal, las desigualdades y la exacerbación del machismo que va provocando retrocesos en lo logrado por las mujeres en materia de igualdad. Es momento de actuar ahora, mañana puede ser muy tarde.

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada, feminista, defensora de DDHH

julietamontañ[email protected]

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