Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de septiembre de 2020
  • Actualizado 14:24

¿Si aportamos con algo?

¿Si aportamos con algo?
Los momentos difíciles que atravesamos los bolivianos y bolivianas por toda la complejidad de los problemas que se han presentado en este último tiempo y que afectan en  mayor o menor intensidad a  todas las personas,  nos hace pensar que es una época en la que la vida nos pone ante el desafío de jugarnos el todo por el todo, si queremos salir adelante como sociedad con mínimos valores democráticos, estabilidad política, económica  y cultural. Tenemos miles de diferencias, pero esas deben ser resignadas entre tanto salgamos de esta dificultad que  y al parecer es apenas el inicio de lo que se nos viene.
Uno de los grandes problemas, sin duda alguna, es la pandemia del COVID-19 que a buena parte de la población nos tiene encerrados en nuestras viviendas en resguardo de la salud. Sin embargo, pese a lo poco o mucho que hizo la ciudadanía y las autoridades, el letal enemigo avanza sembrando luto e inmenso dolor en las familias. Pero, no solo es esta pandemia la que  amenaza a la sociedad, también están la violencia machista que destruye física y emocionalmente vidas, principalmente de mujeres, niñas y niños , aprovechando la parálisis de las anémicas instituciones creadas para prevenir y sancionar esos crímenes. Por otro lado, la corrupción que en los 14 años de desgobierno se diseminó sin que quede un mínimo resquicio sin ser infestado insensible a la situación que vive Bolivia,  continúa campante y, finalmente,  la angurria de ocupar la silla presidencial lo antes posible, hace que para los grupos políticos dejemos de ser humanos/as  con sentimientos de amor, angustia y miedo para convertirnos en nada más que un voto a ser conquistado, así sea con las peores malas artes.
Ante esta situación desalentadora, lo prudente y necesario es que autoridades, sociedad civil, organizaciones políticas y otras, hagamos el esfuerzo de aportar con un granito de arena para que los efectos del COVID-19 y los otros que tengo señalados, no nos conduzcan a la destrucción total del tejido social, de las instituciones, del presente que nos toca vivir y del futuro de las nuevas generaciones. Es momento de que todas las personas que nos consideramos libres de vínculos con  grupos de poder que actúan al margen de la legalidad en el mundo, pensemos en salir de esta crisis con los menores daños posibles, para lo que se necesita unir esfuerzos de todos/as , sumar voluntades, deponer  acciones egoístas, cerrar el paso a la delincuencia organizada que  busca el control del Estado y nuestras vidas; mantengámonos alertas para defender los derechos hasta hoy conquistados.