Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 27 de febrero de 2021
  • Actualizado 05:18

Alianza COVID y machismo

Alianza COVID y machismo

La pandemia del COVID-19 ha causado millones de víctimas en el mundo y aún lo sigue haciendo diariamente, superando con creces a las que resultaron por los ataques a las Torres Gemelas en EEUU o muchas guerras. Frente a esta dramática situación, los gobiernos se han visto obligados a adoptar medidas,  unas más severas que otras, a objeto de que la población tome consciencia de la gravedad de la enfermedad provocada por el virus y la responsabilidad de las personas en la prevención e información oportuna para evitar un final fatal para los/as infectados.

En el país, entre otras medidas  se encuentra el confinamiento obligatorio, esto es prohibición de salir de la vivienda, exceptuando razones de trabajo en áreas previamente definidas por normas jurídicas. Sin embargo, estas normas de obligatorio confinamiento, necesarias para evitar la propagación del virus, al no tener una mirada de género, obviaron el comportamiento machista dominante en la sociedad boliviana y la consiguiente situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres. Esta insensibilidad de género, a la que se suma la miopía social, no les permite a las autoridades tomar en cuenta que en tiempos normales más de la mitad de las mujeres son objeto de alguna de las formas de violencia machista (psicológica, física o sexual) en sus hogares y tanto que para muchas el hogar es el espacio más inseguro; situación que se agrava en los hogares pobres de la periferia de las ciudades, en las que las familias cuentan con espacios tan reducidos que apenas les alcanza para descansar en la noche y procesar sus alimentos.

El resultado de esta falta de mirada integral de las relaciones de género en las familias bolivianas es el incremento espantoso de los casos de violencia contra las mujeres denunciados, aunque sabemos que la posibilidad es que los no denunciados dupliquen las cifras; pero, lo más dramático son los feminicidios que ya suman a 109 cuando aún no concluyó el año.

Así, la alianza COVID-19 y machismo no prevista por las autoridades, coloca a Bolivia en el indigno segundo lugar en América Latina, ante lo cual nos preguntamos, ¿será suficiente la amenaza de cárcel para los maltratadores, cuando si es de nuestro partido premiamos con nuestros votos o con  altos cargos en la administración pública?,  ¿No serán necesarios estudios sobre los factores sociológicos y comunicacionales que inciden en la violencia machista? Está visto que la sola presión sobre la justicia no basta, necesitamos atacar el problema en sus raíces y con el concurso de todas las personas que reconocen en sí mismas y en los/as demás la dignidad humana.

 

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada y directora de la OJM

julietamontañ[email protected]