Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 10:23

Acciones impunes, invitaciones a la repetición

Acciones impunes, invitaciones a la repetición

Para quienes creemos en la democracia como sistema de gobierno, resultan  preocupantes  los sucesos de El Salvador y Colombia en los que vemos con dolor cómo se adoptan medidas  atentatorias al orden constitucional y los Derechos Humanos.

En el Salvador, el joven presidente Nayib Bukele, favorecido por el arrasador voto ciudadano, decidió iniciar su nueva gestión violando la Constitución Política del Estado, destituyendo de facto, sin previo proceso y sin derecho a la defensa, a los miembros de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que le podían ser incómodos con sentencias que impedirían la adopción de medidas arbitrarias y antidemocráticas; de la misma manera, procedió con el Fiscal General de la República. Al puro estilo de matón callejero, ordenó a sus huestes a atentar contra la independencia de poderes para ir llenando los cargos con incondicionales que, seguramente, no faltarán y a estas horas la fila debe ser interminable. 

Otro hecho muy preocupante resultan los ataques sistemáticos que desde el Poder Ejecutivo se hace contra los periodistas y los medios de comunicación, poniendo en riesgo la vida y la integridad de hombres y mujeres de prensa, amén de otras medidas aplaudidas por la galería, pero dañinas para democracia.

En Colombia, el presidente Iván Duque, adoptó una medida impopular, no sé si necesaria, que provocó la reacción de la gente y se volcó a las calles exigiendo el levantamiento de la misma. Con una soberbia muy propia de quienes se hallan en el poder, el gobernante confiado en la efectividad de la represión dio carta blanca al Ejército y la Policía para el uso de armas letales  y los resultados son decenas de muertos y heridos a lo largo del país, presos torturados/as, desaparecidos, mujeres violadas por las fuerzas de seguridad, acciones que merecieron duras críticas internas y externas contra  Duque, hasta que tuvo que dar paso atrás, pero como ya fue hurgado el hormiguero, no hay qué pare la protesta popular.

Estos dos hechos, cuyos actores no son de la línea revolucionaria del siglo XXI, muestran que la tentación de abuso de poder es una constante entre los populistas de derecha o izquierda. En Bolivia, sufrimos durante 14 años sin ser escuchados por los organismos internacionales, que con una actitud de paternalismo colonial consideraban que al ser un “presidente indio” el que pasaba y pisaba la Constitución Política del Estado, atentaba contra y los Derechos Humanos, había que ser tolerantes; pero, qué lejos estaban de entender que ese mal ejemplo cundiría en América Latina y hoy tenemos especímenes de distintos colores, pero igualmente nocivos para la democracia, la justicia social y los Derechos Humanos; pues las acciones impunes invitan a la repetición.

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada, feminista, defensora de DD.HH

julietamontañ[email protected]

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