Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 16 de junio de 2024
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Ojos vendados, oídos sordos a desastres previsibles

Ojos vendados, oídos sordos a desastres previsibles

Ante el visible deterioro del Sistema de Justicia en el país, organizaciones internas y organismos internacionales hicieron oportunas llamadas de atención del impacto negativo sobre el Sistema Democrático y la vigencia de los Derechos Humanos en Bolivia, la no adopción de medidas en el marco de la Constitución Política del Estado, el Pacto de San José de Costa Rica y la Carta Democrática Interamericana. 

El año 2006 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos alertaba sobre las amenazas a la institucionalidad democrática, la independencia e imparcialidad del Poder Judicial y el acceso a la justicia para todos los ciudadanos. Transcurrieron más de 17 años y el problema estructural de la justicia se ha profundizado por falencias normativas, debilidades institucionales; sobre todo, por la ausencia de independencia judicial. El Relator Especial para la independencia de magistrados y abogados de la ONU, el 2023 expresó de manera contundente que en Bolivia no existe la independencia judicial; que el impacto de la corrupción es determinante para la profunda desconfianza de la población en la administración de justicia y que esta se halla cada vez más lejos de las aspiraciones y necesidades de la gente”.

Por su parte, el poder político, día a día va consolidando su decisión de enviar al garete la democracia y sus instituciones, subalternizando sin escrúpulo alguno a uno de sus pilares fundamentales: la Justicia; y mientras avanza su deterioro, la descomposición social es cada vez mayor, los límites entre legalidad e ilegalidad se van difuminando, al punto que ya no provocan reacción de rechazo contundente en la población noticias sobre secuestros, trata de mujeres con fines de explotación sexual, ajustes de cuentas, robos a mano armada, asesinatos, feminicidios, violaciones sexuales, justicia por mano propia a vista de las fuerzas del orden, narcotráfico por toneladas y, sobre todo, multimillonarios negociados develados al calor del resentimiento y sed de venganza de los hasta ayer “hermanos”.

Problemas que debían ser encarados por las vías institucionales previstas en la Constitución y las leyes, son ignorados no obstante ser una gran amenaza para la convivencia ciudadana, inclusive para quienes enfrascados en la lucha por perpetuarse en el poder, o volver a disfrutar de él, fingen ceguera y sordera para no ver los desastres generados por el descalabro de la justicia; ignoran que más pronto que tarde, les llegará la factura y, como dijo el preso político Camacho, gotita a gotita tomarán de su propia medicina.

DE FRENTE

JULIETA MONTAÑO S.

Abogada, feminista, defensora de DDHH

julietamontañ[email protected]