Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de octubre de 2019
  • Actualizado 02:57

Luego del cabildo del viernes en Santa Cruz, las autoridades del Gobierno refieren que es una “expresión democrática”, pero que no preocupa en absoluto.

Desde mi punto de vista, en el cabildo desarrollado por el Comité Cívico de Santa Cruz, presidida por Luis Fernando Camacho, se concentraron más de un millón y medio de personas reclamando que se respete el 21F y otros puntos como demandas, entre ellas, la abrogación de la ley 741 y el decreto supremo 3973 de chaqueos y desmontes; dar un plazo al INRA para el desalojo de asentamientos ilegales, y que el cabildo sea el punto de partida para trabajar por un proyecto federalista para el país. 

Este acto cívico, como suceso político multitudinario, no gestionó la presencia del ente electoral, porque, a decir del Presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, el Tribunal Supremo Electoral carece de transparencia. De todos modos debería de gestionarse para darle legitimidad y legalidad al cabildo cruceño conforme a norma. 

El capítulo tercero, referido al sistema de gobierno establece en el artículo 11 que: I. La República de Bolivia adopta para su gobierno la forma democrática participativa, representativa y comunitaria, con equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres. II. La democracia se ejerce de las siguientes formas, que serán desarrolladas por la ley: 1. Directa y participativa, por medio del referendo, la iniciativa legislativa ciudadana, la revocatoria de mandato, la asamblea, el cabildo y la consulta previa. Las asambleas y cabildos tendrán carácter deliberativo conforme a ley.

A partir del cabildo se han dado repercusiones de toda índole, tanto del oficialismo como de la oposición. Algunos refieren que el cabildo está planteando temas estructurales, está interpelando al modelo productivo cruceño y no mucho al Gobierno. 

Dicen también que tienen que reflexionar en torno a esos pronunciamientos y que probablemente esa evaluación será de manera colectiva y luego con otros sectores. Si se está poniendo en cuestión el modelo productivo cruceño, habrá que evaluarlo con los actores protagónicos. En tanto y en cuanto los opositores piden el voto útil e inteligente, con lo que el segundo actor político en las encuestas  pueda ganarle al binomio del oficialismo, siempre y cuando el tercero decline su candidatura con el objetivo y el interés superior que es defender la democracia y la libertad de nuestra amada Bolivia.

En síntesis,  el oficialismo si bien mantiene su posición de restar importancia al cabildo en Santa Cruz y  continúa confiado en que ganará las elecciones nacionales y que en absoluto no le preocupa esa manifestación multitudinaria, debe tomar en cuenta que se vienen los cabildos de este 10 de octubre en las ciudades de La Paz y Cochabamba. 

Para finalizar, el oficialismo no debería estar tan confiado con la intención de voto porque, a decir verdad, el día de las elecciones realmente se verá en las urnas ese voto directo y secreto a favor de quien está. Hay alguien que dijo algo muy cierto y se debe tener en cuenta siempre: “confianza ni en la camisa”, ya vimos todos los bolivianos la sorpresa del 21F.     

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