Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 17:20

Vida, tiempo y libertad

Vida, tiempo y libertad

No es posible no tener una serie de sentimientos encontrados ante las dificultades, angustias o frustraciones que nos genera el diario vivir, en una situación de gran incertidumbre o enfermedad como la que estamos atravesando. Cuando aparece en el espejo un rostro diferente al que estamos acostumbrados a ver e incluso nos recuerda una novela de Franz Kafka, es necesario tomar un tiempo de descanso, alejarse de las noticias públicas o privadas, abstraernos de la realidad y sentirse parte de la vida en su más amplia concepción. La vida como creación de Dios, manifestación plena del amor expresada en el mensaje del evangelio.

Escuchar en la voz de Mercedes Sosa, cantando los versos de Violeta Parra, agradeciéndole a la vida, sentir el agua, el aire, el viento, admitir que la vida no nos pertenece, nosotros le pertenecemos a ella.

La existencia en su constante transformación, con pena, alegría, certeza, incertidumbre, miedo y cualquier sensación circunstancial, trasciende al ser humano. Es que el tiempo, más allá de representar la medida de un periodo, es el fundamento de la diferencia entre la estática y la dinámica, suficiente razón para jamás perder el movimiento y la alegría de vivir, pese a todo.

La alegría de vivir es la comprensión de la presencia constante de Dios mediante la libertad de los seres capaces de actuar en respuesta a su propia voluntad. Libertad que te permite decidir y diferenciar lo negro del blanco. La alegría de vivir comprendida desde el logos del evangelio, es la manifestación de la libertad en la acción más depurada del amor, incluso ante la muerte.

Vida, tiempo y libertad en la comprensión de la relación del ser individual y el ser social permite recorrer los caminos y con los pies cansados, dicha y quebranto, cantar con todos el mismo canto.

Es que, entre todos, sin más conocimiento que el saber amar, podemos salir de esta, cuidarte y así cuidar a los demás, respetarte y así respetar a los demás. Todos somos parte de la creación y como parte, en nuestro ejercicio de libertad, posibilidad de manifestación de los valores personales en convicción y respeto a los valores construidos culturalmente, somos responsables de cuidar el bien común.

La paz habite en sus corazones y dé luz a sus acciones.

CONSTRUIR COMUNIDAD

JAVIER PRUDENCIO M.

Director de Carrera – Ingeniería Civil UCB   

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