Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
  • Actualizado 16:26

Me siento confundido, caminante errante entre construcciones sociales sin discernimiento de la verdad y la mentira, de lo equitativo ante la utopía de mi educación. Despierto con la ilusión y alegría de un nuevo día, me acuesto con la angustia del crepúsculo del pensamiento humanista. Sueño con anhelos de libertad, delirio de quien vive buscando disfrutar la belleza de la vida y cae abatido ante una realidad que incluso mercantiliza la muerte.

Cada noche, en la necesaria reconstrucción de la esperanza, descubro en los laberintos de mi memoria, sueños olvidados, agotados ante la noción de sentidos sin sentido. Para mi suerte el aroma de tierra, historia y cultura, las coplas y los versos, aún me invitan a imaginar un mundo cuyos tonos de belleza quedan en la simplicidad con la que tendría que fluir la vida. Una hoguera, una copa de vino y la risa de un niño me permiten creer en el amor y la libertad. Es un momento en el que aparece, desde la bruma de la depresión, la utopía del ideal, cual si fuera el duende de uno mismo, siendo otro, que quiere conversar de un pasado concreto frente a un mundo incierto.

Cierro los ojos y es luz el llamado de Cristo para apagar la tristeza y no dejar de soñar, expresar el sentir ajeno a lo aparente, contrario a la hipocresía de defender una mentira, un mundo diferente es posible. La fe en diálogo con la razón permite hablar al corazón. 

Es imposible recorrer los laberintos cotidianos sin sentimientos encontrados, mezcla de aromas y colores entre el amanecer y el atardecer, entre la noche y el día. Impulso de la cordura que permite un aire de locura.

Un recuerdo con olor a ron, cual pirata delineado sin rostro que, te cuestiona y anima a expresar los más escondidos deseos sin miedo a que te perciban más loco de lo que ya te creen. Expresión del absurdo de lo posible, pensar en el futuro bajo la experiencia del pasado, si la historia, propia y ajena, se crea y recrea en el umbral de intereses extraños, controversias de la nueva comunicación.

Acompañame en la búsqueda del sabor añejo de nuevas aventuras, acompañame a responder al llamado de Cristo, tangible en las manifestaciones concretas de esta fiesta de las desigualdades, juntos generaremos una actitud en la que el amor es posible.

CONSTRUIR COMUNIDAD

JOSÉ JAVIER PRUDENCIO M., Ph.D

Director de Carrera Ingeniería Civil UCB 

[email protected]

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