Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 25 de octubre de 2021
  • Actualizado 22:49

Humos y gases en la ciudad

Humos y gases en la ciudad

Un hecho que lleva varios años repitiéndose y nadie hace lo suficiente para modificar su efecto es el referido a la dinámica alrededor de la imagen de un joven que falleció en el puente Huayna Kapac. Independientemente de la religión que uno profese, el hecho de recordar a un difunto tiene diversas connotaciones sociales que a veces pueden tornarse muy complejas dependiendo de la óptica de análisis. Todos los primeros viernes y martes, y peor en fechas que coinciden con las celebraciones católicas, este lugar se convierte en un claro punto de emisión de gases y partículas debido al uso de braseros y recipientes que consumen preparados que, según la gente, es en memoria del alma del difunto para que ayude a cumplir deseos y sueños o mitigar los efectos de la pérdida de un bien o personas queridas. En todo caso, esta expresión social no hace más que reflejar la necesidad de la sociedad de reunirse para compartir momentos e intercambio de opiniones o realidades de vida, pero también tiene sus efectos en el orden de la ciudad y la dinámica que se genera alrededor de este lugar.

Un impacto claro y evidente y el más importante, es la emisión de partículas y gases resultado de la quema de materiales orgánicos (preparados según la ocasión) que se realiza ya de una manera permanente en este sitio, en algunos días contabilice más de 100 personas con sus braseros o latas emitiendo esos materiales nocivos para la atmósfera y para la calidad del aire de la zona. Entonces uno se pregunta: ¿dónde está la autoridad ambiental competente para hacer cumplir la normativa de emisión de gases y partículas? Seguramente la Municipalidad puede indicar que es en horas fuera de trabajo o en horarios que no están los funcionarios, pero la responsabilidad sobre la calidad del aire debe transcender esta comodidad de los funcionarios que no intervienen de una forma clara y concreta para evitar tal situación. Es algo insoportable la cantidad de emisiones que se emiten al mismo tiempo, al extremo que desde lejos uno se imagina y piensa si no se estará incendiando alguna infraestructura.

Otro impacto claro y muy peligroso es el de la obstaculización de la circulación por la aglomeración de personas en la jardinera y el estacionamiento de autos en las dos vías más importantes de flujo que tiene el puente en sentido norte-sur y este-oeste. Por milagro, no se han reportado accidentes, pero es un caos el tránsito de vehículos y personas el momento de las celebraciones y reuniones ocasionales que facilitan los familiares del fallecido. 

Es momento que Tránsito tome cartas en el asunto porque se está vulnerando al extremo el código nacional de tránsito en el sentido de interrupción del tráfico en la ciudad, con el añadido de que los peatones prácticamente tienen que evadir los obstáculos que se presentan poniendo en riesgo su vida. Estos son dos de los impactos ambientales más evidentes e importantes de esta práctica, las autoridades de la ciudad tienen la palabra.

CIUDAD SUSTENTABLE

JOSÉ CASTELLÓN ONOFRE

Agrónomo, Investigador FCAPyF-UMSS

[email protected]

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