Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 07 de diciembre de 2021
  • Actualizado 08:32

¿Discusión sobre terminal otra vez?

¿Discusión sobre terminal otra vez?

Dos son las versiones sobre la construcción de la nueva terminal de buses para Cochabamba que se ponen sobre la mesa: la postura del Alcalde de Cochabamba que indica que sí o sí se hará en Albarrancho y a cargo de un privado. La otra versión es del Director de Planificación de la Gobernación que señala que esa infraestructura es parte de una red de terminales conectadas con las interprovinciales hacia Sacaba y Quillacollo y que se establecerá en la avenida Petrolera en propiedad de la Gobernación. Ambas son bienvenidas, sin embargo, algunas consideraciones al respecto. 

Primero: Albarrancho siempre ha sido una zona muy contaminada y el basurero de la ciudad desde hace 30 años, no sé si dejará de ser pese a existir urbanizaciones legalizadas por la misma Alcaldía en la reconfiguración última del perímetro urbano regulado. Esta zona tiene una muy buena vinculación hacia oriente y occidente del centro citadino, cuenta con una buena red vial secundaria, sin embargo, esa proximidad al centro urbano puede inviabilizar su verdadera proyección futura para los siguientes 50 años. No sé si es buena imagen urbana una terminal al lado de una planta de tratamiento de aguas residuales domésticas, que aunque sus mentores se encargan de indicar que no desprende gases, el olor es el mismo hace mucho tiempo.

Vayamos al otro lado. La terminal proyectada por la Gobernación no cuenta oficialmente con estudios de factibilidad avanzada, se vincula únicamente mediante la avenida Petrolera hacia el centro urbano y es parte también de la ciudad del sur. Esta alternativa tiene buenas posibilidades de proyectarse, sin embargo, no se mostró todavía el verdadero proyecto ni su estudio de evaluación de impacto ambiental. Se vincula sobre todo al Valle Alto, y conectarse con las terminales de Quillacollo y Sacaba significaría implementar adecuaciones de vías secundarias para conformar el circuito perfecto. 

En ambos casos no se avizora una alternativa técnica viable en términos ambientales; siempre se deja para el final la consulta pública que define, según la reglamentación de la ley 1333, la viabilidad económica social y ambiental del proyecto. 

En el caso de Albarrancho, ya se hizo el trámite, pero un poco minimizado en sus efectos. En caso de la terminal proyectada por la Gobernación sería la oportunidad para concertar la implementación inmediata de la misma para solucionar un problema por demás sensible y crítico en el centro urbano y es el de distanciar la aglomeración que se produce en alrededores de la plaza de San Antonio, conflictuando la vinculación del transporte en el sentido norte-sur y viceversa.

CIUDAD SUSTENTABLE 

JOSÉ CASTELLÓN ONOFRE

Agrónomo, Investigador IIACH-UMSS

[email protected]

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