Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 23 de enero de 2021
  • Actualizado 21:47

Bloqueos y bloqueos

Bloqueos y bloqueos

Una barrera infranqueable es la característica principal de una manera de protesta que se ha normalizado en nuestra sociedad boliviana como una forma de lucha y de coerción institucional para conseguir respuestas a las demandas de desarrollo de la población. Sin embargo, es la manera más estúpida de reclamar un derecho, siendo así que se afecta precisamente a quienes no tienen la culpa ni la responsabilidad de resolver dichas demandas. 

Amanecer bloqueado y sin posibilidad de solución ante el corte de circulación es ahora una rutina que se muestra en varios sectores de la ciudad y que de manera intempestiva precisamente corta los circuitos de flujo de mercancías y, lo que es peor, perjudica la circulación de peatones y vehículos que deben transportarse a diario por la ciudad. 

Siendo lo más equilibrados posibles podemos mencionar que en la mayoría de los casos los demandantes tienen razón en su derecho de reclamo, sin embargo, al otro lado está el derecho a la libre circulación que está mencionada en la Constitución Política del Estado como un derecho inalienable, imprescriptible e innegociable. Entonces, por qué no se puede actuar de otra forma para reclamar por una demanda totalmente justa y necesaria, por qué se tiene que afectar el derecho comunitario de interferir en las actividades de la ciudad sin entender que algunos pobladores viven de comercializar sus productos en el día o prestar un servicio en la madrugada o en horas de la noche. ¿Por qué antes de ir al bloqueo no se agota todas las posibilidades de diálogo y presión sobre los verdaderos responsables de las demandas insatisfechas? ¿Por qué la gente no va a la casa del alcalde o del gobernador o de los concejales y bloquean su ingreso y lo condenan a no salir de su vivienda?, sin que esto quiera decir que está bien. ¿Por qué los demandantes no se ingenian nuevas formas de reclamo en las instituciones donde corresponden, por ejemplo, Alcaldía, Gobernación, empresas de servicios u otro? ¿Por qué se tiene que cortar el derecho a la libre locomoción para reclamar indirectamente que asfalten la calle del dirigente que se enemistó con las autoridades? ¿Dónde está el sentido común de no perjudicar a la gente más necesitada que precisamente ve en las actividades urbanas una fuente de vida y de sobrevivencia?

Nos hemos extraviado en las formas de convivencia humana que debía plantearnos un convivir en paz y tranquilidad; nuestras instituciones son botines de militancia partidaria que lo único que hacen es crear agencias de empleo de baja calidad y caracterizado por un canibalismo político, que se ha encarnado de tal forma que enceguece a las personas. Es tiempo de reconciliarnos entre nosotros, pero no por el simple hecho de vivir mejor o vivir bien, sino con el único objetivo de aportar al bien del común que es lo que mucha falta nos hace.

CIUDAD SUSTENTABLE

JOSÉ CASTELLÓN O.

Agrónomo

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