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  • Diario Digital | viernes, 19 de abril de 2024
  • Actualizado 17:03

¿Por qué la electromovilidad no despega en Bolivia pese a los esfuerzos?

¿Por qué la electromovilidad no despega en Bolivia pese a los esfuerzos?

Hace 25 años, la gente temía comprar autos con caja automática a pesar de que eran más baratos; hoy, los automáticos son los más buscados y hasta más caros.

Entonces, ¿qué cambió en este tiempo? La decisión de adoptar una nueva tecnología se basa en:

1. El boca a boca: "A mi amigo le resultó, ¿por qué no a mí?"

2. Un ecosistema de apoyo: ¿existen mecánicos y repuestos disponibles?

Desde 2020, los vehículos eléctricos en Bolivia están exentos de Gravámenes Arancelarios y del ICE, pero no así las autopartes necesarias para su fabricación (Esa es una desventaja para empresas como Quantum y otras que buscan desarrollar esta industria en Bolivia)

A pesar de que esa medida causó que los precios de compra bajaran considerablemente y de que la electromovilidad ofrece un ahorro significativo —un sedán eléctrico consume aproximadamente 14 bolivianos para recorrer 100 km; un Quantum E4, 6 bolivianos para la misma distancia; y una moto eléctrica, solo 2 bolivianos— y los costos de mantenimiento son bajos, su adopción en Bolivia aún no alcanza la velocidad de otros países como Noruega, China o EEUU.

Por otro lado, Bolivia ya no cuenta con los recursos previos para sostener la subvención de hidrocarburos, que mayoritariamente no se producen en el país. Dicha subvención, que comenzó en 1997, ha resultado ser un mal negocio para el Estado, aunque rentable para algunos y un método para controlar artificialmente la inflación. Sin embargo, es también la principal razón por la que adquirir un vehículo eléctrico no resulta tan atractivo.

¿Necesitaremos esperar otros 25 años? Considerando factores como el considerable ahorro en uso y los menores costos de mantenimiento —olvidándonos de cambios de aceite, filtros, bujías, etc.—, así como los compromisos internacionales para reducir la producción de vehículos de combustión y la mejora en la accesibilidad de las baterías, que representan entre el 30% y el 60% del costo de los EV, la respuesta es no.

Para acortar este tiempo, es crucial desarrollar el ecosistema de apoyo. ¿Cómo? Instalando puntos de carga rápida (son caros) y cargadores de carga normal que requieren muy poca inversión, simplificando la legislación para la carga, capacitando a más mecánicos, informando mejor a los consumidores y estableciendo normativas que beneficien a los usuarios de EV —como las promovidas por la Alcaldía de Cochabamba, que incluyen descuentos significativos en impuestos municipales, parqueo gratuito y acceso irrestricto al centro de la ciudad.

El Estado también puede dar el ejemplo con más compras estatales, ayudando a ese boca a boca tan necesario.

Tocando el punto álgido y atacando directamente al problema…

Si la subvención a los hidrocarburos es la principal barrera y es tan difícil de levantarla, en última instancia sería mucho más conveniente aplicar un mayor subsidio a la electricidad, es de conocimiento público también que la electricidad es subsidiada, pero en mucho menor proporción que los hidrocarburos y la gran ventaja es que se produce en Bolivia y con insumos bolivianos, salvo la de las poblaciones que generan con diésel. De todas formas, el camino claro que debemos seguir es hacia la generación a partir de fuentes renovables como lo son solar, hidro, eólica y geotérmica.

Adicionalmente, en lugar de enviar dólares al exterior para importar combustible, se podría usar una parte muy pequeña de ese dinero (en bolivianos) para electricidad usada en los vehículos eléctricos, manteniendo el dinero en Bolivia.

Mi propuesta es aplicar un descuento directo en la factura de luz del propietario del vehículo eléctrico. Por ejemplo, si compras una moto eléctrica de 1.000W, podrías recibir un descuento de 20 bolivianos al mes directamente en la factura de luz, equivalente a 1.000 km gratis. En el caso puntual de una moto: eso costaría al Estado 20 bolivianos, pero ahorraría 170 en subsidios y el usuario tendría 100 bolivianos adicionales para gastar, invertir o ahorrar en Bolivia. La clave estará en evaluar qué es lo que conviene según los diferentes casos de uso, vehículos e incluso zonas de nuestro diverso país y principalmente simplificar la forma de hacerlo.

De todas maneras, la eficiencia que logran los vehículos eléctricos en todas sus formas hace que sea mucho más conveniente subsidiar electricidad que además no hay cómo contrabandearla.

También se habla de la red, si ésta puede aguantar un incremento grande de gente cargando y la respuesta es sí, los autos se cargan mientras la gente duerme, igual que el celular, incluso se pueden programar para que carguen de 23:00 a 6:00 sin problema, en esas horas hay una mayor producción de electricidad de fuentes renovables.

Respecto a las industrias que anhelamos desarrollar de electromovilidad, baterías, etc., si realmente queremos lograrlo, debemos tener por lo menos las mismas ventajas; los autos importados no pagan G.A., pero los componentes para fabricarlos sí pagan. En muchos países, incluso hay grandes incentivos para comprar vehículos fabricados o ensamblados en el país. Tesla es el mayor ejemplo y todas las empresas chinas igual.

Sobre los autos Flex, una gran parte de ellos usan diferentes mezclas y será necesario tener una política clara y controles estrictos para evitar que los usuarios terminen con vehículos dañados. Así mismo se deben hacer inversiones en almacenamiento, logística, etc. que todo eso conlleva. De todas formas, al final, deberá ser una adopción transitoria. Porque el futuro, queramos o no, es eléctrico.

Mientras no se implementen estas medidas, la electromovilidad en Bolivia será solamente para compradores que hacen bien las matemáticas.

FORO

José Carlos Márquez

Gerente y fundador de Quantum S.A.

http//x.com/josecarlosmd