Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 08:33

Vacunación y banca

Vacunación y banca

En reciente entrevista, Bill Gates ha anunciado que el mundo podría volver a su normalidad a fines del año 2022, por efecto de las campañas de vacunación que se irán desarrollando en los diferentes países del mundo. Seguramente para Latinoamérica y  nuestro país este pronóstico podría  tener el retraso de unos meses más, por la menor efectividad con la que se están encarando estas campañas de vacunación.

La vacunación se convierte en la estrategia más importante que tienen los países para combatir al coronavirus y así acelerar la reactivación económica. Muchos sectores económicos no están haciendo nuevas inversiones para encarar nuevos emprendimientos y/o empleando sus capacidades instaladas por la incertidumbre en la evolución de los contagios y las limitaciones que presentan sus sistemas sanitarios de salud para hacer frente a la COVID.

Si los sectores económicos no se dinamizan, en el corto y mediano plazo, nuevamente los bancos y el sistema financiero de los países sufrirán la contracción y deterioro de sus carteras de préstamos y caerán sus niveles de rentabilidad como ha sucedido el año 2020.  Por eso la relación y la importancia de la vacunación para que se llegue lo más pronto posible a una normalidad, donde la economía y la banca recuperen sus niveles de crecimiento.

Los  países de la región,  además de esta crisis sanitaria, deberán enfrentar la caída de los precios de las materias primas,  la caída de los volúmenes exportados, la disminución de las remesas, la salida de capitales extranjeros, el cierre de empresas y la pérdida de empleos. Factores que hacen aún más complejo el panorama.

En nuestro país, la vacunación está teniendo tropiezos por la falta de coordinación entre los actores del sistema de salud, la insuficiente cantidad de vacunas y la desinformación que está ocasionando largas colas de adultos mayores. Esto alargaría el volver a una normalidad económica más allá del 2022 y traería complicaciones a nuestro sistema bancario, que ya el 2020 tuvo que diferir la cartera de créditos de marzo a diciembre, monto que ascendió a 3.546 millones de dólares y, al mismo tiempo, se dispuso el no devengamiento de intereses por el capital diferido que alcanzó los 1.400 millones de dólares. Estas medidas han sido un duro golpe para el sistema financiero que ha visto bajar significativamente sus niveles de rentabilidad y la disminución de su liquidez, además de haberse afectado la cultura de pagos de los clientes crediticios. 

A todo esto, el comienzo del año 2021 no ha sido nada auspicioso ya que el gobierno dispuso otros 6 meses de gracia, adicional a los 10 meses del diferimiento del 2020;   lo que, según Asoban, “representa una amenaza a la estabilidad financiera”, al punto que  siete entidades financieras han iniciado una demanda administrativa en contra de la ASFI. Además, este trimestre, con cifras de la ASFI  de diciembre 2020 al 20 de marzo de 2021,  la mora se incrementó de 1,5% a 1,9%, la cartera decreció cerca del 1%, los depósitos se mantuvieron y la utilidad siguió decreciendo.

Lamentablemente, no hay vacuna para evitar una crisis bancaria, por eso el gobierno debe acelerar los procesos de vacunación para  normalizar nuestra  economía lo más pronto posible y la banca debe seguir mejorando su eficiencia, acelerando su digitalización, mejorando su gestión de riesgo, aumentando previsiones y, en lo posible, reforzando su capital. Tarea nada fácil en momentos como los que está atravesando.

INNOVACIÓN Y FINANZAS

JORGE VELASCO T.

Ingeniero industrial, magíster en Innovación y Desarrollo Emprendedor, y docente

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