Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 05 de junio de 2020
  • Actualizado 09:37

“Tiempos Interesantes” para la banca

“Tiempos Interesantes” para la banca

2019 fue nuevamente un año bastante exigente y de máximo estrés para la banca (por el mes de octubre), pero, que se caracterizó por su capacidad de resiliencia y  por mantener números saludables en sus diferentes índices y metas dentro del marco regulatorio impuesto por el  anterior Gobierno, manteniendo el nivel del 60% de cartera productiva + vivienda social, en un ambiente caracterizado por una fuerte competencia, un incremento de la cartera en mora y una menor liquidez. 

En efecto, con cifras de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), a noviembre, la cartera tuvo un incremento de solo 6.5%, que equivale a la mitad de lo que creció el año 2018 (12%); los depósitos crecieron solo 1.8%, cuando el 2018 el incremento fue de 6%; la mora un incremento desde 1.8% a diciembre de 2018 hasta un 2.2% a noviembre de 2019 (22% crecimiento), y la liquidez (disponibilidades más inversiones temporarias) tuvo un decremento del 13% en el mismo periodo. 

El margen financiero continuó bajando porque los bancos siguieron colocando en el sector productivo con tasas techo y tuvieron que incrementar sus tasas de depósitos para mantener o captar nuevos ahorristas. El coeficiente de adecuación patrimonial (CAP), a noviembre, para los bancos múltiples es de 12.3% y para los bancos pyme 11.8%. 

Con estas cifras, los bancos enfrentan el 2020, un año de incertidumbre política y social  con un Gobierno de transición y su mandato de nuevas elecciones. 

En lo económico, con el desafío de renovar los contratos de venta de gas, reducir los elevados niveles de déficit fiscal, mantener los niveles de reservas internacionales, bajar el déficit en la balanza de pagos  y despejar las dudas sobre la continuidad del tipo de cambio. 

A este panorama se suma una desaceleración económica que, según estimaciones, el crecimiento del PIB sería de apenas 2% y un déficit fiscal del 9%, cifras que definitivamente afectaran al sector empresarial y financiero  del país. 

Ante este escenario, los bancos tienen  que tomar las previsiones para manejarse con los nuevos niveles de liquidez existentes y que podrían seguir reduciéndose por un menor nivel de depósitos de empresas y ahorristas. Será necesario que desarrollen políticas agresivas de captación de fondos, evitando subir mucho sus tasas pasivas y más bien impulsando estrategias bien dirigidas para incrementar los niveles de reciprocidad de los clientes corporativos. 

Al mismo tiempo, deben proyectar un menor incremento de cartera y de ingresos financieros, por la situación económica, pero que les permita mantener su nivel de gasto administrativo mínimo y bajos niveles de cartera en mora. 

La política de colocaciones deberá ser prudente y conservadora para mantener la calidad de cartera y así no incrementar los niveles de previsiones, es el momento para reestructurar y/o mejorar las garantías de los créditos de clientes problema o que están en sectores potencialmente de mayor riesgo.

Otro desafío no menor será mejorar los niveles de eficiencia, seguir bajando el costo administrativo, manteniendo un control efectivo de los gastos, no se debe mantener servicios o agencias improductivas. Este proceso deberá hacerse con mucho cuidado, sin eliminar estructuras que se construyeron con mucho esfuerzo y que posiblemente volverán a ser necesarias cuando se reactive la economía del país. Es el escenario más propicio para posibles fusiones en el sistema financiero. 

La tarea permanente e indeclinable seguirá siendo la innovación digital, aquella que se pueda desarrollar dentro del banco a través de programas de innovación bien dirigidos y/o aceptando las innovaciones de afuera, bajo un  modelo abierto y colaborativo, construyendo alianzas con nuevos actores como las Fintech. 

Bienvenido el 2020 para una banca que está lista para “vivir en tiempos interesantes”.