Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 31 de octubre de 2020
  • Actualizado 02:21

Un país con pititas y sin políticos

Un país con pititas y sin políticos

Hoy es un día importante porque iremos a votar, con una mezcla de miedo y desilusión, para elegir el próximo gobierno. Votar por el miedo ante amenazas de nuevas convulsiones en el país si no gana el MAS,  que ha levantado sospechas y acusaciones de  fraude electoral. Desilusión porque los ciudadanos denominados pititas, contrarios al anterior gobierno, esperaban que todos los políticos hagan un solo frente para consolidar su lucha por recuperar la democracia. Sin embargo, han primado los intereses personales, regionales y económicos, antes que nada, de la clase política. Esto demuestra que aquella unidad que vivimos en las calles, los pititas, donde no distinguíamos ideologías, creencias o condición social o económica, se esfumó porque aparecieron los políticos.

Entonces, este día es interesante para reflexionar cómo sería un país sin políticos y donde los ciudadanos podamos vivir de un modo diferente. Y, sorprendentemente, hay proyectos, países y lugares que se han planteado esta posibilidad y lo están haciendo. Por ejemplo, el proyecto Venus tiene un programa denominado “la elección es nuestra”, basado en un estudio e investigación experimental desarrollada desde hace 70 años por el ingeniero Jacque Fresco, que lo que busca es llegar a una civilización global pacífica y sostenible, rediseñando todos los viejos problemas de la humanidad como género, pobreza, hambre, deuda, degradación medio ambiental y sufrimiento humano, donde el dinero, la política y los intereses personales se eliminan gradualmente.
Otra iniciativa singular es la ciudad universal Auroville, localizada en la India, donde se puede vivir en paz y armonía sin importar raza, género, nacionalidad ni religión. Es una experiencia que tiene ya más de 50 años, donde no hay políticos, ni policía y tampoco se maneja dinero, y los miembros aportan con sus habilidades al conjunto de la comunidad (trueque).

Las virtudes que se practican en esta comunidad son: igualdad, generosidad, perseverancia, humildad, sinceridad, gratitud, aspiración, coraje, bondad, paz y progreso. Solo se consume productos orgánicos, no hay dinero, no se vende alcohol y son los ciudadanos que gobiernan a través del consenso.

Butan es un pequeño país asiático, que tiene como modo de vida la filosofía budista que busca la preminencia de la felicidad y el bienestar de su población, así como el paso a un segundo plano de los bienes materiales. Este país ha adoptado el índice  de la Felicidad Nacional Bruta (FNB), en vez del índice económico del PIB, que mide, entre otros: bienestar psicológico, uso del tiempo, educación, cultura, resiliencia ecológica, salud, nivel de vida y vitalidad de la comunidad. Pero además, este país, se preocupa por lo económico y ha logrado subir su PIB per cápita de 400 dólares americanos, en 1980, a 2.800 dólares americanos para el 2016.
Así que hay otros lugares e iniciativas en este mundo, donde los políticos son prescindibles y donde se tiene calidad de vida sin sobresaltos ni decepciones.

La pregunta del millón es ¿dónde están los pititas ahora?, ¿por quién votarán? y ¿por que esos jóvenes millenials, que se enfrentaron sin miedo a todo el poder e ira desatada por el anterior gobierno, hoy se han callado? Hubiera sido un día de elecciones diferente si alguno o varios de ellos estuvieran en las listas de votación.

INNOVACIÓN Y FINANZAS
JORGE VELASCO T.
Ingeniero industrial, magíster en Innovación y Desarrollo Emprendedor
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