Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 05 de junio de 2020
  • Actualizado 08:36

Los jóvenes y la democracia

Los jóvenes y la democracia

La globalización y el avance de la tecnología han llegado para hacer cambios inéditos en la humanidad, las movilizaciones y las grandes protestas que hoy se ven son convocadas por las redes sociales y ya no se necesitan de grandes organizaciones para concienciar a los jóvenes y su rol en la política. Estas nuevas generaciones, en diversos países, hoy tienen acceso inmediato a la información a través de las redes y sus demandas son diversas porque exigen un futuro cierto para ellos y están hartos de sus gobernantes y políticos. 

Millones de jóvenes, el mes anterior, se pronunciaron en masivas marchas en más de 150 países del mundo contra el calentamiento global del planeta y la líder de este movimiento acusó a los líderes mundiales de omisión y traición frente al cambio climático. Además, Greta Thunberg  les dijo a los gobernantes que le habían robado sus sueños y su infancia con sus palabras vacías. 

Los movimientos de jóvenes en el mundo y en Latinoamérica se manifiestan cada vez con mayor intensidad, en contra de las injusticias o malas políticas gubernamentales. En efecto, la violencia y las protestas de los jóvenes en Chile, por el aumento al precio en el metro, son una evidencia de esta realidad que, según un analista de la Universidad de Chile, hay una juventud sin sueños ni esperanzas y sin futuro que ya se hartó de los altos niveles de fragmentación y segregación y salió a las calles a mostrar su rabia y decepción.

Estos jovenes, hoy no solo reclaman por medidas ambientales o por mejores condiciones para la educación o encontrar empleo digno, sino también porque “no les roben sus sueños cuando los gobernantes promueven los privilegios a favor de los más poderosos y corruptos en violación al derecho de igualdad y equidad de oportunidades; que no les roben sus sueños cuando se les niega la oportunidad al desarrollo sano del talento, la creatividad, el arte, la ciencia, la tecnología en sus emprendimientos económicos y sociales; que no se roben sus sueños por la falta de  justicia ecuánime o por falta de una institucionalidad que está  secuestrada por los políticos; que no les roben sus sueños cuando los impuestos no se invierten ni se administran con transparencia cumpliendo las demandas y necesidades de la sociedad; que no se roben sus sueños  cuando el civismo y el orgullo patrio son mancillados por intereses políticos de los gobernantes; que no se roben sus sueños cuando se impone el amiguismo, la familiaridad, el clientelismo, la corrupción sobre la meritocracia; que no se roben sus sueños cuando les limitan sus derechos y libertades públicas con el espionaje y persecución política; que no les roben sus sueños cuando los gobernantes les niegan su derecho a servicios básicos como la educación, salud, seguridad y alimentación” (Tómas Taveras comunicador social).

En nuestro país, los millones de jóvenes que están, ahora mismo en las calles, quieren vivir en democracia y que no les roben sus sueños para forjar un mejor futuro. No desean que se les prive de lo más preciado que tienen en la vida: su libertad, como les hicieron a los   jóvenes cubanos y venezolanos. 

Ellos no están en las manifestaciones “por platita ni por notita”. Ellos están por sus principios y porque están defendiendo sus derechos, o como dijo Daniela Barrientos, estudiante de Ingeniería Electrónica de la UMSA: “Estamos luchando por el respeto a la democracia que se está perdiendo. Sabemos que la democracia se ganó en las calles hace años. Nuestros abuelos lucharon por eso y nosotros debemos cuidar lo que nos dejaron”. Dicen que cada país tiene el Gobierno que se merece. Hoy nuestros  jóvenes no se ven identificados  con este Gobierno, respetemos su determinación.