Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de noviembre de 2019
  • Actualizado 03:07

Innovar en tiempos turbulentos

Innovar en tiempos turbulentos

El mes de octubre de 2019 será recordado, a nivel global, como un mes donde las manifestaciones   sociales sacudieron las estructuras económicas y sociales de varios países, con millones de personas manifestándose en las calles. En efecto, el pasado mes se encendieron en  el mundo varias protestas desde Hong Kong hasta Bolivia, pasando por Libano, Irak, España, Haiti, Colombia, Ecuador y Chile.Las motivaciones para este descontento social han sido diversas: elecciones fraudulentas, incremento de los precios en  servicios básicos y  de productos, eliminación de subsidios, altas tasas de desempleo, diferencias políticas, cambio climático, etc.

El denominador común para este octubre negro se explica por un agotamiento de los modelos económicos, políticos y sociales que se vive en diferentes países. Las personas  han perdido la fe en las instituciones y los políticos, tienen una reacción antisistémica cada vez más mayor, están reaccionando  por la brecha cada vez mayor en la  desigualdad en la distribución de la riqueza, por las medidas impopulares y descontento económico, la desprotección en salud, falta de acceso a la educación superior, hartos de la corrupción sistémica y de leyes injustas, de la opresión de libertades y violación de derechos humanos,  entre otros.

Estos millones de personas que se han manifestado, en muchos casos violentamente, están compuestas por  nuevas generaciones más empoderadas e informadas, que se comunican por redes sociales, que no responden a ninguna organización o partido politico, sin diferencias sociales, sin colores, que actúan de manera espontanea por que buscan un cambio a los modelos agotados y que están movilizados para lograr    una esperanza para su futuro y como una forma de expresión de sus diferentes frustraciones. Por eso, hoy vemos como florecen movimientos y nuevos modelos como la economía circular, la economía colaborativa, la economía del bien común, las empresas BCorp, la financiación colectiva via crowdfunding y economías que están promoviendo la baja en carbono.

Estos tiempos turbulentos representan una oportunidad para innovar en los modelos políticos, económicos y sociales que han quedado obsoletos o agotados y que estas manifestaciones han puesto en evidencia.

La propuesta de valor de este nuevo modelo político, económico y social debe ser clara y honesta para saldar las deudas sociales y económicas que la población esta pidiendo. Es decir  construir una sociedad basada en leyes justas, con una política económica que vele por el bien de la mayoría de los ciudadanos y no los privilegios de unos pocos.

Estas políticas deben poner en el centro a estas nuevas generaciones que quieren ser ahora protagonistas con foco en el bienestar humano y el desarrollo sostenible. Deben ser propuestas innovadoras que otorguen más poder a esta población. A estas generaciones ya no les importa el color o la tendencia del partido político, les interesa su efectividad para alcanzar una mejora social significativa en temas de innovación y emprendimiento, empleo, medio ambiente, informalidad laboral, responsabilidad social, ingresar a la cuarta revolución, salud,etc.  La relación y los canales para llegar a esta población emergente es a través de las redes sociales principalmente y con lideres que estén a la altura de este reto, que tengan legitimidad y que entiendan como     las grandes transformaciones tecnológicas pueden apoyar este modelo para dar un salto en la producción  y en la integración de la población. Este modelo debe incorporar las nuevas tecnologías de la cuarta revolución como la inteligencia artificial para democratizar los servicios, o el Block Chain como sistemas para disminuir la corrupción, o la robótica para incrementar la productividad, o la biomédica para transformar la medicina y la salud,etc.

En nuestro país el modelo denominado “proceso de cambio” esta agotado, así lo percibe la mayoría de la población que hoy están en las calles, que temen llegar a la crisis económica y social que hoy viven Cuba y Venezuela y por que los jóvenes  quieren un futuro sin límites para sus  sueños y esperanzas. Así lo grita el pueblo: ”Esto no es Cuba, tampoco Venezuela. Esto es Bolivia y Bolivia se respeta”.