Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 05 de diciembre de 2020
  • Actualizado 13:43

Desarrollo económico y ciencia

Desarrollo económico y ciencia

Para Louis Pasteur (1822-1895), “La ciencia no sabe de países, porque el conocimiento le pertenece a la humanidad y es la antorcha que ilumina al mundo. La ciencia es el alma de la prosperidad de las naciones y la fuente de todo progreso”.

José Miguel Rodríguez (investigador de Astrofísica de Canarias y director de Gran Telescopio Canarias”),  en un artículo publicado en 2019 decía: “La ciencia es el motor de la economía y, hoy en día, un factor determinante de la pujanza de las economías avanzadas, un agente importante en la creación de empleo, y un elemento que inyecta ilusión a la sociedad”.

Felipe Iñiguez Medrano, que dedicó más de 50 años al servicio del Sistema Universitario, afirmaba en 1968 que: “La ciencia es la expresión sintetizadora del proceso de la cultura humana. Es la medida del grado de evolución del hombre en sus relaciones con la naturaleza y la sociedad. Una ciencia evolucionada corresponde a una sociedad evolucionada, aunque este patrimonio sea universal y útil para todos; pero decir ciencia evolucionada no es caracterizar su esencia en el enunciado del mero principio; es haber conseguido su desarrollo y realización, es haber conseguido la correspondencia lógica entre el pensamiento y las relaciones materiales de subsistencia”. 

Estos tres hombres de ciencia: el padre de la microbiología, el astrofísico y nuestro académico boliviano, en diferentes tiempos y espacios geográficos, coinciden en que el desarrollo y la ciencia tienen una alta correlación. Nos muestran cuál es el camino que deben seguir los países para conseguir el progreso económico y que la ciencia tiene un alto impacto para el desarrollo y bienestar de sus ciudadanos. Tomando en cuenta que este proceso se consigue a través del proceso que transcurre, desde la  educación básica hasta la formación universitaria y los avances científicos que se logran para dar solución a problemas o necesidades de la sociedad y que en este proceso las universidades son las instituciones encargadas, en las sociedades, de llevar adelante con rigor científico, investigaciones puras y aplicadas, que luego llevadas al mercado se convierten en inventos e innovaciones, posibilitando de esta manera el desarrollo económico y social. 

Un ejemplo de actualidad es cómo la ciencia desarrollada por universidades y laboratorios están en una carrera mundial para lograr la vacuna para la COVID-19, que seguramente permitirá resolver esta pandemia global con beneficios para la salud y económicos para aquellos países involucrados.

Nuestro país, para encarar un proceso de desarrollo sostenible,  necesita  observar la ciencia desde tres perspectivas: los detalles importantes, con el  microscopio de Pasteur; la visión de futuro con el telescopio de Rodríguez; y la realidad boliviana, con la lucidez de Iñiguez cuando alentaba, el año 1963, “ la importancia que se atribuye a la necesidad de encarar el desarrollo económico por medio de la producción y transformación de nuestras materias primas, con la justa orientación de transformar la actual base económica como condición sine qua non para elevar el nivel de vida y para ampliar el mercado interno, y así reorientar  la dirección principal del pueblo boliviano y de la universidad como medio de buscar las nuevas condiciones que favorezcan el auge de la ciencia y de la técnica”.

En un momento de múltiples crisis que afectan al país y al mundo, siempre será oportuno y necesario recurrir a la ciencia si es que deseamos enfrentar con solvencia los retos de esta nueva normalidad y definir una estrategia de desarrollo económico. 

INNOVACIÓN Y FINANZAS

JORGE VELASCO T.

Ingeniero industrial, magíster en Innovación y Desarrollo Emprendedor, y docente

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