Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 10:29

Banca: 1,2,3 la política otra vez

Banca: 1,2,3 la política otra vez

Los bancos cumplen un rol fundamental para la evolución general y estabilidad del país. Su función principal es actuar de intermediarios financieros entre ofertantes y demandantes de fondos, estimulando y recibiendo los ahorros de la población y, por otra parte, prestando esos fondos a los diferentes agentes económicos para desarrollar sus actividades de consumo e inversión. Los bancos, por esta su función, tienen altas responsabilidades para colocar los fondos de manera eficiente y gestionar el riesgo crediticio, así como proteger los depósitos de ahorro. 

La buena salud del sistema bancario consiste en gestionar adecuadamente los diferentes riesgos que asumen (crediticio, liquidez, mercado,etc.) y resguardar y devolver los ahorros cuando el cliente lo solicite, garantizando así  el buen funcionamiento de la economía y sin perder la confianza como sector.

La confianza se convierte en ese pilar fundamental que hace posible una economía estable y una banca que cumple su rol a cabalidad. Todos los actores del ecosistema financiero apreciamos y necesitamos confianza. 

Los gobernantes, las instituciones y los ciudadanos tenemos que ser capaces de confiar que otros actuarán como dicen que harán y porque necesitamos que los otros también confíen en que actuaremos como nos comprometimos. Así, los ahorristas confían en que sus depósitos bancarios les serán devueltos en las fechas pactadas y los bancos, que a su vez han inculcado una cultura de pago en sus clientes crediticios, esperan que estos devuelvan sus créditos en las fechas pactadas. Ese equilibrio garantiza un sistema financiero sólido y estable. 

El rol de los bancos es promover y cimentar esa confianza, bajo ciertas reglas de mercado y cumpliendo la regulación establecida, donde los intereses políticos o medidas populistas deben mantenerse al margen.

Sin embargo, el anterior gobierno ya impulsó  normativas con tinte político que  elevaron el riesgo de los bancos y disminuyeron su rentabilidad y capacidad de capitalización, promoviendo la concentración del 60% de sus carteras con el crédito al sector productivo y vivienda social e imponiendo techos en las tasas activas, respectivamente.

Ahora, en el momento pre electoral que vive nuestro país, algunos partidos políticos para ganarse la simpatía de potenciales electores están promoviendo medidas riesgosas para el sistema financiero, sin tomar en cuenta la situación económica. En efecto, recientemente en la Cámara de Diputados han aprobado un decreto para diferir los préstamos (capital e intereses) de la banca  hasta el mes de diciembre, sin tomar en cuenta  las consecuencias que esta medida puede ocasionar a la economía en su conjunto y a la solidez del sistema bancario. 

Con esta medida se difieren flujos que son fundamentales para mantener la liquidez del sistema bancario y que, eventualmente,  puedan responder las necesidades de los ahorristas que confiaron su dinero en la banca. Pero, además, se está afectando la cultura de pagos de los prestatarios, una conducta y educación que la banca y clientes han logrado construir en varios años y que hoy se pone en riesgo. 

Por su parte, el gobierno de transición está impulsando la entrega de varios tipos de bonos y ahora ha presentado el plan de “crédito 1,2,3” con una tasa del 3% para los sectores afectados por la pandemia e impulsar la producción nacional; esperando que el resto de los bancos sigan este ejemplo, cuando hay bancos que están captando ahorros al 5%. 

Cualquier medida como las descritas anteriormente, que no toman en cuenta los aspectos técnicos del negocio bancario, pueden traer serias consecuencias en la estabilidad económica-financiera del país, el grado de confianza de la población y el deterioro de la calificación internacional.


JORGE VELASCO T.

Ingeniero industrial, magíster en Innovación y Desarrollo Emprendedor, y docente

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