Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 28 de enero de 2022
  • Actualizado 15:53

Ser auténtico en un mundo de pantallas

Ser auténtico en un mundo de pantallas

La pandemia ha situado en el podio a la era digital y la educación la coronó como indispensable en su labor. Ante disposiciones gubernamentales de distanciamiento y aislamiento, las pantallas resultaron ser el medio de cercanía con los nuestros. Sin embargo, sutilmente develaron que nos hallábamos en un mundo donde estar distanciado y aislado de uno mismo y de los demás ya era una forma de vida. ¿de qué manera? 

La ciencia indica que el ser humano en su naturaleza busca amar y ser amado, así como pertenecer. Dicha afirmación se entrelaza con estudios psicológicos, indicando que en la actualidad más del 95% de los jóvenes hacen uso de las redes sociales como el escenario para hallar lo manifestado anteriormente: pertenecer para sentirse reconocidos, valorados y queridos. En lo profundo de esto último -explican los estudios- radica la realidad de una vida aparente que en lo concreto busca comentarios, vistas, pero sobre todo me gusta, como un reafirmante de la autoestima, que indiquen cuán importante somos para los demás o cuánto importa para los demás lo que hacemos

Esto se explica porque nuestro organismo al percibir dichos aspectos valorativos genera una hormona llamada dopamina, la encargada de generar placer en nuestro cerebro. Su efecto genera la necesidad de vivir conectados virtualmente, creando realidades que nos alejan de quienes somos y nos desconecta de la vida, porque nos hemos hecho intolerantes a vivir sensaciones desagradables o negativas. 

Por supuesto, ahora no se trata de anular todo uso de dichas herramientas virtuales, sino cuestionar el dominio generado sobre cada uno debido al inadecuado manejo. Así, el latente factor dentro de la actual sociedad, dentro de la sociedad de lo instantáneo e inmediato es la apelación a la vulnerabilidad del ser humano; la necesidad de afecto. 

Este aspecto de la realidad cuestiona el grado de amor propio que tenemos o el grado de narcisismo creado, olvidando el verdadero valor de nuestra humanidad, de nuestra unicidad y autenticidad. Carlo Acutis –el santo millennial- resumía la situación en una frase “todos nacemos como originales, pero muchos mueren como fotocopias.” En un medio educativo o en la comunidad, será importante ser capaces de identificar estas realidades para ser parte de un desarrollo más allá del tecnológico y económico, el humano.

CONSTRUIR COMUNIDAD

JHUDY KATTERYN REQUIZ GARCÍA 

Asistente Pastoral UCB 

[email protected]

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