Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 14 de junio de 2021
  • Actualizado 23:11

La cultura del malestar

La cultura del malestar

Estamos molestos contra nuestros políticos. Contra la corrupción. Contra la imposibilidad de ahorrar. Estamos frustrados porque nuestros niveles de certidumbre son cada vez más bajos. Estamos cada vez más indignados. Más crispados con todo y con todos. Estamos inmersos en una cultura del malestar.

Los jovenes nadan en un futuro incierto y la economía parece, cada vez con más desparpajo, decirles: adáptense a lo que hay. No tienen ninguna otra alternativa. Los niveles de precariedad están a la vuelta de la esquina, sin que podamos hacer algo, al parecer, para evitar doblar a esa calle de la desgracia.

Y es acá donde la reflexión de uno de los psicoanalistas más prestigiosos en este momento, Eric Laurent, nos enrostra que la digitalización de la economía global produce una especie de "uberización", que, en su pensamiento, se traduce en el hecho de que cada persona es una especie de peón de una maquinaria vertiginosa, que asigna tareas efímeras, haciendo que cada individuo pierda su capacidad de sentirse útil y necesario. 

Esa “uberización” de la que habla Laurent, además, ubica a los emprendedores en este contexto de neo economía, no solo en una situación de soledad y aislamiento, sino, además, los limita en su capacidad de construir redes y apalancamientos para crecer orgánicamente, todo por culpa de esa instantaneidad. Por la imposibilidad de “permanecer”, frente al cambio constante.

 No hay un reconocimiento social ni organizacional. La necesidad de encontrarse para tener lazos de solidaridad parecen haber desaparecido. Se está perdiendo aquella posibilidad, a juicio de Laurent, de ser “nombrado”, reconocido en una asignación social y con una identidad. Zygmunt Baumann denominó esta situación como la sociedad líquida, donde nada es posible de retener entre las manos. “La sociedad gasesosa”, la calificó.

Pero, además, para desordenar el mantel de la mesa, esto es más notorio cuando el sociólogo del trabajo David Graeber define como bullshitjobs (trabajos despreciables), los trabajos que realizan muchas personas, casi una gran mayoría, y que no significan nada para ellos.

Entonces, cuando Laurent nos advierte de la pesadumbre social, es porque realmente estamos inmersos en una actitud negativa, de disgusto, de frustración colectiva y nos enfrenta a una triste verdad: vivimos en una cultura del malestar. Sin mencionar ahora que debemos lidiar con el coronavirus.

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