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  • Diario Digital | miércoles, 29 de junio de 2022
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El otro conflicto moral en Ucrania: el periodismo de guerra

El otro conflicto moral en Ucrania: el periodismo de guerra

Una tarde infernal en Sudán – en África, allá por 1993 – el fotógrafo sudafricano Kevin Carter apuntó su lente en un niño famélico, agonizante, en medio de un basural, enroscado y con la cabeza enorme y pesada casi besando el suelo, entregado a la muerte. Cerca del niño, de apenas tres años, alzaba sus alas amenazantes un buitre, esperando la oportunidad para clavar la estocada final. El fotógrafo esperó y graficó la escena. Aquella tragedia capturada, tiempo después, le significó ganar un premio Pulitzer. El niño murió, no por el buitre sino por otras enfermedades meses después. El debate se abrió sobre el código de ética del periodismo y del camarógrafo por no auxiliar al niño. Fue fustigado, condenado y ya harto por tanta presión, se suicidó.

La fotografía cumplió su objetivo: puso en boca de todo el mundo la hambruna y el abandono brutal de aldeas enteras a su suerte, la corrupción de los gobiernos africanos y la necesidad de incrementar la ayuda humanitaria. Pero la imagen, en sí misma, fue un golpe al estómago del periodismo de guerra.

Uno de los periodistas referentes que narró la crueldad de las guerras y considerado como uno de los grandes maestros del periodismo moderno, Ryszard Kapuciski -polaco, fallecido en 2007- fue testigo de innumerables acontecimientos bélicos, sobre todo en países del tercer mundo y supo plasmar de manera brillante (aunque no exenta de polémica) en sus crónicas periodísticas y en su extensa obra literaria la tragedia humana de la crueldad de una guerra. Su máxima era: solo quien es una buena persona, puede ser un buen periodista. ¿Dónde queda esa bondad en una guerra?

¿Es preciso que el periodista muestre de manera descarnada el salvajismo de una guerra? ¿Debe el periodista alejarse del sufrimiento y sin filtros narrar los asesinatos en masa, mostrar el horror de las tumbas y fusilamientos de niños, mujeres y ancianos? (...).

¿Es que acaso el periodismo debe mostrar estas salvajadas de una guerra? Para uno de los periodistas españoles de mayor renombre mundial y con más de 20 años de experiencia en la cobertura de una de las guerras más cruentas, la de los Balcanes, Arturo Pérez Reverte, no hay corta pisa: Hay que cortarle el desayuno, la comida y la cena al espectador que esté en su casa viendo el telediario. Para Pérez Reverte, cuando el periodismo no consigue ese efecto desgarrador en el lector o televidente, el periodismo está fallando en su obligación como informador (...).

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