Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de junio de 2021
  • Actualizado 13:17

Comunismo o libertad, usted elige

Comunismo o libertad, usted elige

Anna Arendt ya lo advirtió hace muchos años atrás, después de la caída del nazismo: El totalitarismo difiere esencialmente de otras formas de opresión política conocidas por todos, por su despotismo, su tiranía y por la instauración de una dictadura sin parangón. Pero, además, es particularmente atentatoria contra la libertad misma de los individuos. Su cuño es la destrucción de todas las tradiciones sociales en libertad, de confianza social y convivencia bajo la legalidad.

El totalitarismo – expresado en un comunismo fracasado y burdamente aplicado en China, Cuba, Nicaragua y Venezuela - es directamente contrario al pluralismo. Al disenso. A la libertad misma porque reduce al máximo – de hecho la anula - la discusión abierta de las políticas sociales donde las personas construyen sus relaciones humanas, económicas y donde son plenamente creativos en todas sus actividades. De ahí el rechazo a los libres pensadores, al arte y a la cultura, a la libre expresión, al conocimiento. Al disenso. Al contraste discursivo.

Con el totalitarismo la sociedad se achica, se contrae y está disminuida al máximo cuando aquella pluralidad de pensamiento es truncada bajo su yugo. Arendt lo dice literalmente: la realidad se reduce cuando la pluralidad se reduce. El totalitarismo ofrece el caso más extremo de tal disminución, porque destruye todas las relaciones excepto una: la relación del individuo con el poder totalitario que lo domina a través del terror.

Los gobiernos totalitarios se nutren a partir de un sistema unipartidista; allí donde estos sistemas se tornaron verdaderamente totalitarios comenzaron a operar según un sistema de valores tan radicalmente diferente de todos los demás que ninguna de otras categorías tradicionales legales, morales o utilitarias conforme al sentido común como es una democracia plena, pueden ayudar a entendernos como ciudadanos libres con los totalitarios, o a juzgar o hasta incluso predecir el curso de sus acciones abiertamente ilegales.

El totalitarismo pone en disyuntiva a la sociedad y a la clase política liberal que debe enfrentar las alternativas de defender un gobierno legal en contra de uno ilegal, a cerrar filas frente a un poder arbitrario e inmoral.

Las relaciones de trabajo, familiares y hasta el diálogo interno con uno mismo, llamado pensamiento, se ve afectado por auto cohibirse por temor a represalias, es por ello que el mundo está disminuido cuando esta pluralidad es truncada bajo las tenazas del totalitarismo.

Es por todo ello, que la filósofa alemana es meridiana al establecer que un poder sobre y contra el poder del Estado es vital para frenar la tendencia interna de que este aumente su influencia totalitaria sobre los ciudadanos individuales. El liberalismo, por lo tanto, se basa en la creencia de que la parte más significativa de la vida humana se vive en un ámbito apolítico y que el Estado es un mal necesario que debe mantenerse estrictamente delimitado. Así que amable lector, usted sabrá, y en su conciencia por siempre estará, si apoya un régimen totalitario o la libertad de pensamiento y la legalidad.

OJO EN TINTA

JAVIER MEDRANO

Comunicador y experto en Gestión Estratégica

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad