Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de febrero de 2023
  • Actualizado 12:34

Territorialización de la muerte

Territorialización de la muerte

Norbert Elías, sociólogo alemán, en su obra “La soledad de los moribundos”, sostiene que la muerte en un proceso previo genera una carga de consecuencias socioculturales manifestadas con una serie de representaciones tanto del observador que mira los últimos instantes advirtiendo su propio destino y quien la padecerá lo asume, naturalmente si este acto conlleva un proceso y no es súbito, emergen temporalidades que marcan un antes, un durante y un después de la pérdida de vida, con un consecuente proceso de descomposición del cuerpo ya que se diluye toda acción defensiva del organismo y el espíritu o alma que otorgaba la vida, según la mirada espiritual, religiosa, esotérica u otra creencia toma un destino incierto. El cadáver pasa a constituirse en un motivo de preocupación, donde por una parte la religiosidad ejerce su oficio ritualizando y conmemorando al cuerpo y la institucionalidad se ocupa de preservar la salud pública con el acto enterratorio, la familia genera estrategias para preservar el recuerdo y así la muerte se muestra con diversas manifestaciones según la clase social donde llega, induciendo a interacciones socioculturales en acciones simbólicas con la cual los seres humanos se apropian de determinados territorios.

Cuenta la historia cochabambina, que en el periodo colonial las iglesias fungían de cementerios y entre los más solicitados por clases económicamente pudientes, se encontraban el de la Catedral, San Francisco, La Merced y Santo Domingo; mientras que para personas de bajos recursos los enterratorios se encontraban cerca del convento y hospital San Juan de Dios, ubicados en la actual calle Calama. Por otro lado, los religiosos solían enterrar a sus muertos en los conventos privados de Santa Teresa y Santa Clara. Esta acción de enterrar difuntos en centros poblados, provocaba olores desagradables por la natural descomposición de los cuerpos, situación que obliga a las autoridades a planificar la creación del cementerio general.

La muerte genera territorialización en función de las creencias, como enterrar a seres queridos en iglesias por la relación con la espiritualidad, o evocaciones de culto con variadas ofrendas que terminan por territorializar la nostalgia, tal como sucede cada año en el día de los muertos en los cementerios públicos y privados, en paralelo a los eternos recuerdos materializados en ofrendas a manera de altares ubicados en espacios públicos donde seres queridos perdieron la vida de forma trágica.

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

JAIME ALZÉRRECA PÉREZ

Docente e investigador IIACH- UMSS

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