Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 27 de febrero de 2021
  • Actualizado 05:56

Signos, espacio público y COVID-19

Signos, espacio público y COVID-19

De acuerdo a las características de transmisión de la COVID-19, el contagio es altamente posible en espacios cerrados y no así en abiertos. En este marco, estos se clasifican en tres grupos de riesgo: el alto, mediano y bajo. En el grupo alto están los centros de salud, oficinas, escuelas, transporte público y ascensores; en el de mediano riesgo, los restaurantes, supermercados, farmacias, peluquerías, gimnasios y viviendas, y en el bajo, los espacios públicos abiertos, donde todos tienen que guardar el debido distanciamiento social y las normas de bioseguridad.

Bajo esta realidad, Cochabamba comienza a advertir cambios profundos en los hábitos vivenciales mostrados en el instinto de supervivencia de algunos y la falta de cuidado de otros,  la obligatoriedad de distanciamiento entre personas, las cuarentenas y demás restricciones impuestas a la fuerza o no, influyen en las actividades cotidianas, marcando un antes y un después.

Los comportamientos sociales en el espacio público se ven afectados por la latente presencia de un enemigo invisible en actividades que inhiben un comportamiento natural en aspectos como el solaz y entretenimiento o el de las actividades de negocio lucrativas o de sobrevivencia. En contexto, todo representa un cambio, desechando lo hasta ahora construido como imaginarios que se marcaron por signos y códigos de comportamiento que se territorializan ahora de otra manera.

Los encuentros de ciudadanos en espectáculos públicos con masiva concentración como conciertos de música, muestras de arte, partidos de fútbol u otro deporte, misas, cultos y rituales, son restringidos en dos aspectos, la coerción pública por leyes y normas y, en paralelo, denota la imposición voluntaria, que se evidencia en la interacción ciudadana que se ve coartada por un cuidado latente ante un amenazante contagio. Estas reflexiones, están  permitiendo constituirse en líneas conceptuales, premisas e ideas fuerza para el planteo de diseño en todas las escalas del hábitat desde lo urbano hasta el de objeto, variando así en el imaginario social los códigos de comportamiento y de empoderamiento respectivo, reflejados en productos de diseño muy distintos a lo producido antes de la pandemia, donde en un abrupto corte, lo que anteriormente sucedía como comportamientos para hacer ciudad y actividad proyectual, se ve que van quedando inscritos en la memoria y recuerdo colectivo, y no así en las proyecciones de necesidades sociales documentadas subjetiva u objetivamente, restando ahora generar planes y proyectos que resignifiquen comportamientos sociales y que, además de garantizar la seguridad respectiva, fomenten creatividad que se refleje en emprendimientos que garanticen una vida digna y productiva lejos del miedo, apuntando a la confianza de vida en sociedad.