Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 20 de abril de 2021
  • Actualizado 19:35

Salud y bicicletas en escenarios urbanos

Salud y bicicletas en escenarios urbanos
Las estadísticas en salud difunden por diversos medios factores de riesgo de contraer COVID-19, indicando al respecto que un segundo factor después de los centros de salud es el transporte público, servicio imprescindible para poder movilizar personas por distintos motivos. Un buen número de habitantes de la ciudad se moviliza en transporte privado, con los consiguientes problemas en el orden urbano, referidos a embotellamientos, limitaciones en parqueo y otros que hacen que esta opción parezca en algún momento no atractiva.
Emerge una nueva alternativa, la movilidad en bicicletas. En este sentido,  en el área urbana de Cochabamba se percibe una interesante y prometedora red que une el norte con el sud, en una ruta que poco a poco empieza a cobrar protagonismo. La avenida Oquendo, desde la plaza Quintanilla hasta cerca de la laguna Alalay, presenta una ruta exclusiva para ciclistas, que atravesando el  puente de la Recoleta se conecta con el Boulevard y este a la vez con la ciclovía de la avenida Melchor Urquidi, para empalmar con la ciclovía ya más antigua que une el este con el oeste aproximadamente desde los distritos 3 y 4 con la laguna Alalay, denotando sectores seguros y motivadores, pero también otros descuidados e inseguros. Esta ciclovía, al culminar su recorrido, se vincula nuevamente con la Oquendo, constituyendo así un circuito con distintas calidades espaciales y ambientales. Otra ciclovía emergente es la de la  calle Ecuador, que parte desde la Costanera para empalmar con la ciclovía de la  Oquendo y de ahí con todo el circuito ya descrito, presentando algunos problemas de sectorización para ciclistas entre las calles Tumusla y Baptista. Este circuito es de aproximadamente 30 Km, que medido con una aplicación para celular reportó 750 Kcal consumidas en dos horas de pedaleo constante a una velocidad media de 25 Km/h.
Desplazarse en bicicleta, disminuye la posibilidad de contagio de COVID-19, promueve la salud física y mental, evitando el sedentarismo, factor de riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, hipertensión, obesidad, entre otras. Conducir bicicleta ayuda a liberar endorfina y serotonina, contribuyendo a reducir el estrés, generando buen humor, subida de autoestima y un excelente estado de ánimo, reduciendo la posibilidad de sufrir depresión o ansiedad. Contribuye en la mejora de la calidad del aire y a recuperar el espacio público para los ciudadanos, ameritando mayor atención a este medio alternativo por parte de instituciones públicas y privadas.

JAIME ALZÉRRECA  P.
Docente FACH/ UMSS
@Jaime_Alzerreca

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad