Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 23:05

Recorridos urbanos en paralelo a la cultura

Recorridos urbanos en paralelo a la cultura

Los corredores culturales son espacios que se prestan para la construcción colectiva de una ciudad, coadyuvan en reducir la segregación y la discriminación, mediante la apropiación de contextos con el objetivo de promover prácticas culturales, recuperando con la acción las significancias que tiene un bien colectivo y patrimonial, fomentando la producción y consumo de bienes culturales.

Un corredor cultural es implementado como un instrumento de políticas culturales, reconocidos como lugares que representan fenómenos singulares, que ofertan la posibilidad de potencializar el capital cultural, recurriendo tanto a estrategias económicas como a sociales, para incidir en el desarrollo de un contexto que cobija un capital cultural, siendo también además lúdicos, promueven interacciones sociales a partir de prácticas culturales apoyadas por una infraestructura conceptual con alta incidencia de la comunicación visual en mensajes con carácter persuasivo que promueven valores a partir de la identidad local y buenos comportamientos ciudadanos en sociedad.

Los corredores culturales generan espacios para la implementación de procesos de cultura ciudadana que promueven la humanización de entornos, dinamizando economía, permitiendo apropiaciones espaciales con características seguras, estéticas y por sobre todo más sostenibles. Se desarrollan a partir de recorridos que los ciudadanos en diversos estratos consideran significativos, que promueven la actividad física para acceder al arte, a la cultura, al patrimonio y a la recreación.

Integran prácticas cotidianas que desarrollan los ciudadanos, según las características de cada territorio, entre los que se destacan: Casas de cultura, teatros, bibliotecas, museos, cines, etc., en alternancia con centros educativos, en un contexto de espacios verdes que concentran actividades recreacionales y deportivas, en paralelo además con centros religiosos e históricos, con servicios gastronómicos y lúdicos como bares, restaurantes, circundados por servicios comerciales como tiendas, ferias de todo tipo y por centros comerciales ya establecidos.

En este contexto los corredores culturales concentran el pasado con la memoria colectiva, destacando patrimonio tangible e intangible; al presente con potencialidades de un sector, entre comerciales, lúdicas, religiosas, etc. y una prospección a futuro con mensajes educativos que propongan integración, rescate de identidad, equidad y, sobre todo, encuentros ciudadanos para que a partir de intereses comunes proyecten sólidos empoderamientos sociales con un entorno rico en identidad.

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

JAIME ALZÉRRECA PÉREZ

Docente e investigador IIACH- UMSS

[email protected]

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