Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 06:43

La estética urbana

La estética urbana

La ciudad se estudia desde múltiples puntos de vista, partiendo de sensibles experiencias de los elementos que componen al espacio urbano, donde se dan relaciones que usan lo público para trasladarse, motivarse o al final expresarse en términos artísticos o políticos cobrando significancia en dos aspectos, lo material y lo inmaterial. En cuanto al aspecto material, se encuentran elementos formales, como proporción y jerarquía, por ejemplo, y en cuanto a los aspectos inmateriales, elementos referidos al significado, apropiación, agrado, etc. La relación de estos aspectos hacen que un espacio se destaque por su estética con juicios de valor muy subjetivos y por la significación que cobra en el tiempo, en paralelo con el interés o agrado que motivan.

La semiótica, ciencia útil en la descripción y análisis de la significación de procesos que dan lugar al nacimiento de objetos que se organizan en clases con características similares en cuanto a los signos y significantes, puede ayudar a mirar cómo las acciones humanas caracterizan comportamientos en dos tipos de contextos, el público y el privado, donde los fenómenos vivenciales son diferentes en escalas y comportamientos, en escenarios públicos como las plazas y privados como las viviendas.

Los espacios públicos adquieren sentido y significancia en función de acciones sociales que demarcan territorios y configuran simbolismos, siendo así que una plaza u otro espacio adquiere sentido en función de la apropiación y uso que diferentes actores sociales le otorgan. Una plaza definida para el solaz y esparcimiento o manifestaciones culturales, puede ser usada para fines políticos por un determinado grupo, cuya conquista siempre esté en pugna, alejándose paulatinamente de su fin y objetivo con el que fue creado.

En Cochabamba, la apropiación espacial y uso simbólico que cambia de acuerdo a la coyuntura política vigente es la plaza 14 de Septiembre, el paseo de El Prado y la plazuela de las Banderas en configuraciones espaciales acogedoras de manifestaciones sociales que terminan definitivamente de alejarlas de un rol con el cual fueron creadas, adquiriendo simbolismos mutantes en función de las coyunturas vigentes. 

Por el contrario, un lugar que se transforma promoviendo paz y relajamiento como también cultura, es la plazuela Del Granado, apoyada por un aparato institucional privado y público, que en días de semana y en horas de tránsito regular y de actividad cotidiana, se constituye en un lugar seguro, mientras que por las noches su contexto evoca miedo e inseguridad, sentimiento y percepción similar se da en el sector de la Coronilla y plaza San Sebastián, así estos espacios de disputa y de paz adquieren simbolismos diferentes en espacios muy cercanos.

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

JAIME ALZÉRRECA PÉREZ

Docente e investigador IIACH- UMSS

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