Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 07:15

Espacios compartidos en pandemia

Espacios compartidos en pandemia

El movimiento de personas en el espacio público definitivamente cambió con la llegada del COVID-19, donde las restricciones son frecuentes para los ciudadanos, induciendo a una vida más organizada para hacer frente al contagio, con respuestas preventivas para limitar la propagación del virus y permitir así que las personas salgan de sus hogares para realizar actividades propias de la vida en sociedad.

El distanciamiento físico condiciona pensar en espacios adecuados, necesitando calles y rutas menos concurridas para garantizarlo, caminar se convierte en una opción segura para movilizarse siempre que se garantice fluidez, el hacinamiento dificultará pues el cumplimiento del requisito. Entre las normas de bioseguridad impuestas por las autoridades, indican que los espacios con concurrencia social se reduzcan al 50% y el transporte al 75%, reasignando temporalmente contextos para cobijar personas y vehículos.

Cochabamba, en su centro urbano, presenta mucho comercio informal en las aceras de sus calles, no permitiendo el distanciamiento físico requerido por normas de bioseguridad convirtiéndose en potenciales puntos para infectarse. En paralelo, un movimiento de transporte público con poca presencia de usuarios en ciertas horas, pero masivo cuando se acerca la hora de la restricción, donde tanto transportistas como ciudadanos necesitados de retornar a sus hogares olvidan o hacen caso omiso de las normas y recomendaciones, incrementado así la posibilidad de contraer el virus.

Urge pensar en reasignación temporal o incluso permanente del espacio vial para otorgar mayor fluidez a transporte alternativo y no contaminante como las bicicletas, por ejemplo, con posibilidad de ampliar las aceras para permitir una circulación peatonal más fluida y menos hacinada como ahora se evidencia, medidas que además ayudarían a reducir emisiones de CO2, mejorando la calidad del aire.

Pensar en espacios públicos multifuncionales y adaptables parecería ser una alternativa viable en tiempos de pandemia, donde los mercados temporales ayudarían a descongestionar un abarrotado centro urbano sin quitar la fuente de sustento a familias que necesitan del comercio para subsistir. Compartir la calle entre venta ambulante organizada por días y horas, podría ayudar también a la buscada descongestión.

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

JAIME ALZÉRRECA PÉREZ

Docente investigador IIACH / UMSS

[email protected]

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