Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 29 de noviembre de 2020
  • Actualizado 03:12

Espacio público urbano, un contexto de equilibrio

Espacio público urbano, un contexto de equilibrio

La ciudad de Cochabamba actualmente se encuentra fragmentada, espacialmente, en un entorno que es  plural, socialmente, culturalmente e ideológicamente; evidenciándose diferentes expresiones de diversas identidades que se manifiestan en el espacio público. En este sentido, a continuación se apuntan algunas reflexiones que ayuden en acciones de planificación.

La sociedad y la ciudad evolucionan en paralelo, donde lo dinámico de la evolución y lo complejo de sus componentes hacen difíciles procesos de planificación y gestión pública y que para constituir lugares en el espacio público las propuestas de planificación deben considerar la participación ciudadana y comunitaria como un elemento que catalice la vida en sociedad, consecuentemente los proyectos deben mirar a la ciudadanía como un insumo determinante para diseñar y tomar decisiones.

Una estética urbana correcta, no podrá evidenciarse a espaldas de quienes la percibirán, ya que las imágenes, códigos y significancia serán reconocibles como propios, cuando evoquen sentimientos de empoderamiento asociados con cultura, vivencias, historia y participación en la construcción de espacios que se sentirá como lugares y así la identidad se irá construyendo en el día a día.

La dinámica de la planificación y la participación de diversos actores en actitudes colaborativas y comunitarias, deberían ser sistematizados como base para construir experiencias, que luego sirvan de insumos al arte público que convierta actitudes y comportamientos en códigos visuales y perceptuales altamente reconocibles, ya que el factor emocional otorga sentido a la participación que luego se evidencia en el uso de la ciudad, que puede ser un espacio motivador o contrariamente desmotivador, incrementando o no así comportamientos ciudadanos positivos o negativos, dados en función del nivel de compromiso que tengan los habitantes para con su entorno.

Ciudad equitativa, tolerante, limpia y segura es el resultado de los grados de participación y empoderamiento ciudadano con su entorno, donde el arte público es un elemento importante y significativo que aporta en el desarrollo social y la identidad cívica, porque si incorpora elementos del acervo ciudadano se refuerza el sentido de pertenencia social y, por ende, comunidad social. Participar socialmente en definir la estética del espacio público a partir del arte, ampliará el interés social y colectivo que luego se podría canalizar en consensos para generar proyectos mucho más complejos.

La ciudad debe ser tan usable como habitable y, en este marco, las relaciones sociales se dan en el espacio público, contexto que implica derechos como también obligaciones, donde un derecho indiscutible es el de habitar lugares dignos para disfrutar lugares con patrimonio y difusores de cultura, además de seguros, con una siempre posibilidad de enriquecimiento de mejora a partir de propuestas que contemplen participación ciudadana.

La construcción de identidad urbana implica el trabajo con frecuentes interacciones culturales, con una permanente vinculación ciudadana con sus entornos inmediatos, donde el continente vivencial, que es el espacio, se vincule frecuentemente con su sociedad, que es lo contenido, y es así que forma, uso y estética serán denominadores comunes para constituir identidad urbana.

En este contexto, toda intervención en los espacios públicos debería estar enmarcada en un plan maestro integral, donde partiendo de un inventario y un diagnostico se identifiquen necesidades, urgencias y se establezcan prioridades, consensuado con la sociedad civil en todos sus estamentos y sectores.

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

JAIME ALZÉRRECA PÉREZ

Docente investigador IIACH – UMSS

@Jaime_Alzerreca