Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 09:04

COVID y ciudades más orientadas a transporte amigable

COVID y ciudades más orientadas a transporte amigable

La llegada del coronavirus, termina por cambiar la dinámica vivencial de las personas, con consecuencias en la economía que se refleja en presión del centro urbano inundado por ofertas de todo tipo, en paralelo a un creciente transporte público que moviliza a gran cantidad de personas que necesitan salir de sus hogares para ganarse la vida. Estas actividades propician aglomeración y hacen que la economía urbana se dinamice, tal el caso del eje de la avenida San Martín hasta La Cancha con sus correspondientes transversales de avenidas, que en su contexto se evidencia caos y contaminación en múltiples dimensiones. Los vehículos particulares parecen no ser la solución, evidenciando la estadística que pocas familias cuentan con uno propio y que trasladan a pocas personas, ocupando un importante espacio en vías. 

Por qué no tomar un camino diferente y pensar en transporte público más amigable con el medio ambiente, que concentre gran cantidad de pasajeros, movidos con energía limpia, en paralelo a vías exclusivas para peatones y ciclistas. Estas modalidades propiciarían la movilidad segura de muchas personas, contribuyendo  positivamente al medio ambiente, reduciendo significativamente la huella de gases de efecto invernadero. Recordar el confinamiento total que redujo la movilidad, acción que conllevó grandes mejoras en la calidad del aire de las ciudades, en especial en los niveles de dióxido de nitrógeno.

Por otro lado, movilizarse en bicicleta es altamente seguro en tiempos de pandemia por ser un transporte abierto que promueve el distanciamiento social y de nula emisión contaminante, además de ser una alternativa que evita el sedentarismo, base para muchas enfermedades no transmisibles que tornan ciudadanos vulnerables y propicios al contagio. 

Generar sinergias en vías entre transporte público sostenible, ciclovías, además de peatonales; pueden propiciar un centro urbano con mas afluencia de personas y, por ende, más oportunidades de dinamización de la economía, como se evidencia en muchos lugares del mundo. Resta diseñar estrategias para que los ciudadanos que perciben ingresos por transporte público puedan ser socios de emprendimientos de transporte multimodal, equilibrando así presiones sobre las dimensiones sociales, ambientales y, por supuesto, económicas.

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

JAIME ALZÉRRECA PÉREZ

Docente investigador IIACH / UMSS

[email protected]

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