Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 25 de junio de 2024
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El parlamento que se va

El parlamento que se va

¿Después de casi cinco años de gestión parlamentaria, qué queda de la bancada de oposición? Varios parlamentarios que entraron al Congreso por el voto opositor, ni bien se posesionaron se pasaron el bando oficialista argumentando que habían entrado a servir a Bolivia o que eran invitados y no tenían ninguna obligación de hacer caso al partido o alianza que los llevó a ocupar un curul. 

La bancada de UD terminó dividida en más de tres pedazos. Los demócratas, por un lado, manteniendo su cohesión interna gracias a la idea de construir un proyecto nacional. Por otro, UN, a pesar de tener un líder nacional, terminó casi sin ningún diputado ni senador, ya que algunos se fueron a demócratas y otros se declararon independientes. 

El PDC, de Tuto, sus senadores y diputados, se fue, cada uno, con su proyecto personal y sobreviviendo sin norte ni guía. Los emenerristas que astutamente metieron diputados y senadores por UD y PDC terminaron sin poder reconstruir las bases de su histórico partido porque las ambiciones personales los perdió.     

“Ser parlamentario de oposición con un Gobierno que tiene dos tercios en el congreso es deprimente” me decían varios diputados y senadores. “Los oficialistas te obstruyen tus gestiones, paralizan tus fiscalizaciones y todo el rato están buscando chantajearte”. Del 100% de los diputados de oposición, apenas el 20% tiene oficinas. El resto son diputados de pasillo, porque en estos espacios es donde tienen que atender a la gente.

El Gobierno todo el tiempo, a pesar de tener dos tercios, busca chantajear y cooptar a los parlamentarios opositores con viajecitos al exterior, cargos en las directivas de las dos Cámaras, o espacios en las 12 comisiones y 30 comités. Hay parlamentarios de oposición que están cinco años en directiva a cambio de su silencio y apoyo a todo lo que proponga el régimen. La semana pasada, desde la bancada masista se reprochaba mediante un twit a algún congresista de oposición diciéndole “que no tuvo ningún asco de favorecerse del MAS, con viajes por el mundo y otras benevolencias. Durante cinco años, más cercana a la bancada del MAS que a la suya y ahora ¿tiene asco?”.

El mayor déficit de la bancada opositora fue la falta de cohesión política y de liderazgo nacional. Entraron y cada uno busco su lugar en espacios y grupos que se arman al interior: los leales, los orgánicos, los libre-pensantes, los invitados y los que se ponen en subasta. Los leales y orgánicos son los que salvan a los parlamentarios de oposición ya sea en diputados o senadores. Son los que asumen su rol a plenitud y, pesar de las dificultades y trabas que encuentran, saben moverse y han puesto en figurillas al régimen desde la Cámara (...).