Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 27 de octubre de 2021
  • Actualizado 02:26

La población vulnerable al VIH frente a la vacuna contra la COVID

La población vulnerable al VIH frente a la vacuna contra la COVID

Con el propósito de conocer la intención de hacerse vacunar contra la COVID-19, el Instituto para el Desarrollo Humano realizó el primer sondeo virtual del país entre el 8 al 17 de febrero de este año. Participaron 845 personas, 87% pertenece a la población general y el 12% a la población vulnerable o clave al VIH (diversidades sexuales y trabajadoras sexuales).

El 46% de la población clave encuestada considera que la vacuna ayudará a poner fin a la crisis sanitaria por la COVID (55% en la población general), el 54% no cree que la vacuna podrá frenar la epidemia o no sabe. El 62% está dispuesto a vacunarse, el 13% no, y el 25% no sabe aún (datos muy similares a la población general). Los principales motivos para no vacunarse son: miedo a los efectos secundarios: 71% (56% en la población general); le falta información al 18%; refiere que las vacunas no sirven el 8% y el resto invoca otras razones.

El rechazo a la vacuna contra en la población LGBT fue del 13%, en la población que vive con el VIH fue del 12% y entre trabajadoras sexuales hubo un 15%, porcentajes de rechazo menores en comparación a la población general que expresó un rechazo del 17%.  Un punto relevante es que el 89% de las poblaciones clave, refiere que compraría la vacuna si estuviera a la venta en servicios de salud privados, sin esperar que el Gobierno se las brinde gratuitamente (74% en la población general).

Una preocupación que resalta en esta población, en particular a las personas con VIH, son los posibles efectos secundarios de la vacuna; aquellas que cuenten con carga viral indetectable, no suponen un riesgo superior a la población general respecto al a COVID-19; sin embargo, quienes tuvieran más de 60 años, y enfermedades cardiovasculares, pulmonares, diabetes, hipertensión, obesidad, etc., su vulnerabilidad se eleva y deben vacunarse prioritariamente bajo la guía de sus médicos tratantes.

Con relación a la comunidad LGBT y trabajadoras sexuales, tampoco existe riesgo específico para vacunarse, se asimilan a la población general. El problema para estas poblaciones son la discriminación y el maltrato que sufren en varios servicios de salud,  algunas instituciones y gran parte de la población general.

En plena crisis sanitaria por la pandemia es urgente que las autoridades responsables brinden más y mejor información, así como luchar contra la desinformación e infodemia sobre la vacuna y los efectos secundarios, tomando en cuenta que en el sondeo realizado por el IpDH, existe un 20% de personas que no están seguras de vacunarse debido a la falta de información o temor sobre los efectos secundarios.

El Instituto para el Desarrollo Humano realizó un Conversatorio con el Dr. Omar Sued, de Argentina sobre el tema de la vacuna, enfatizó en que las vacunas a ser aplicadas en el país ya cumplieron con las fases científicas obligatorias, y que los efectos secundarios se presentan en menos del 4% de las personas que se la aplican. Estos posibles efectos son síntomas leves como fiebre, dolor de cabeza o malestar, mismos que no duran más de dos días.

Las poblaciones vulnerables al VIH y las personas con VIH son parte de nuestra comunidad. El éxito de la inmunidad colectiva depende de la participación de todos, sin excluir a ninguna persona por su condición social, serológica o pertenecer a la comunidad LGBT.

FORO

HAROLD MENDOZA

Consultor del Instituto para el Desarrollo Humano

[email protected]

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